El tango puede alcanzar niveles excelsos sin perder su esencia. Aquiles y Luis Roggero lo demostraron el martes pasado en el recital que dieron en el Teatro Presidente Alvear, donde presentaron algunos de los temas de su reciente CD («Duo Roggero»). Los hermanos, hijos de Aquiles Roggero, músico y compositor destacado (hoy todavía en la orquesta de la ciudad Juan de Dios Filiberto se interpretan temas con sus arreglos), se fusionan con naturalidad.
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Aquiles es pianista. Niño prodigio comenzó a tocar a los 5 años. Tuvo un paréntesis en su carrera cuando fue tecladista del grupo de rock Pintura Fresca. Luis es primer violinista concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional Argentina. Se perfeccionó en la International Menuhin Music Academy de Gastaad, Suiza.
Ambos gestaron un tango virtuoso. Suplieron con holgura, la desventaja de interpretar temas donde las letras sobresalen. La versión de «Gricel» puso de pie a la platea. En «Uno» el solo de violín de Luis Roggero alcanzó cumbres impensadas. Hubo un homenaje. «Si Gershwin hubiera nacido en Buenos Aires» permitió escuchar «Rhapsody In Blue» y «Un americano en París» en tiempo de tango.
Piano y violín son dos instrumentos difíciles de ensamblar en el tango. El bandoneón puede llegar a hacerse extrañar. Pero los arreglos de Aquiles Roggero salvaron ese obstáculo. Los hermanos tocan juntos desde que eran muy pequeños e integraban una orquesta amateur de familiares y amigos. Luis a los 2 años escuchaba, abrazado a la radio, a Beethoven. Aquiles a los 5 estudiaba con los más grandes maestros.
El concierto comenzó con «Naranjo en flor» y «Los mareados». No hizo falta un cantor. La letra se podía adivinar en cada acorde. Tocaron con la solvencia de dos músicos de nivel.
Dejaron para el final a Astor Piazzolla. «Chiquilín de Bachín» y «Adiós nonino», les permitieron lucirse en extensos solos.
Eludieron los arreglos fáciles. En «Gricel», el tema de Mariano Mores, cuando el violín hacía el solo se podían adivinar en el piano arreglos inspirados en Gershwin y en ese momento es permitido pensar que Mores y Gershwin tienen increíbles similitudes.
Para el final, a la hora de los bises, homenajearon al padre con «Pequeña» de Osmar Maderna y Homero Expósito. Era el tema con que Aquiles Roggero padre agasajaba a su esposa. Varias serenatas al pie de la ventana le dio con «Pequeña». Todo el concierto fue emotivo, También el final.
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