12 de junio 2017 - 00:00

Los socialdemócratas definen hoy si dejan el Gobierno

Brasilia - Progresista de nacimiento y promercado en su madurez, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) tendrá en su reunión hoy la "llave" de la estabilidad política en Brasil, al debatir si continúa apoyando un Gobierno acechado por escándalos de corrupción.

Se acuerdo con un relevamiento realizado por el diario Folha de S. Paulo, aceptaron responder 49 de los 56 parlamentarios interrogados. De ellos, 19 se dijeron dispuestos a romper con Michlet Temer, otros 19 manifestaron su disposición a mantener la alianza y 11 se negaron a explicitar su inclinación. El dato hace imprevisible el desenlace, del que depende en buena medida la viabilidad y continuidad del Gobierno.

"Sería una pérdida considerable si el PSDB saliera del Gobierno. Es un partido de peso, con un perfil ideológico claro, que disputa las presidenciales desde los años 90 y confiere calidad a la coalición gubernamental" en la que controla cuatro ministerios, sostiene Carlos Lopes, analista de la consultora Tecla.

El presidente Michel Temer salió airoso el viernes del juicio ante la corte electoral, pero al mandatario conservador, que asumió el poder hace poco más de un año en sustitución de la depuesta Dilma Rousseff, lo merodean otros fantasmas que también asustan a sus aliados.

Hace tres semanas, la Procuración General decidió investigarlo a partir de una grabación hecha por el dueño del gigante cárnico JBS, Joesley Batista, donde parece avalar el pago de un soborno. Desde que estalló el escándalo y con una denuncia en el horizonte, el PSDB discute su permanencia junto a Temer.

"La parte del PSDB que quiere salir afirma que el Gobierno está muy debilitado, que está respondiendo a un proceso judicial complicado", explicó el diputado Silvio Torres, secretario general del PSDB.

No es una decisión fácil para este partido que pretende volver al poder en 2018. ¿Sus credenciales? La alabada gestión de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), responsable del plan económico que acabó con la hiperinflación en los 90, y la promesa de dejar atrás una era de políticos desprestigiados.

Aunque los problemas comienzan en casa: el presidente del PSDB, Aécio Neves, es acusado por la fiscalía de corrupción pasiva y obstrucción a la Justicia. Un empresario que colaboraba con las autoridades lo grabó pidiendo dinero por debajo de la mesa para financiar su defensa en el caso Petrobras.

Otras figuras relevantes del partido también están en la mira de las autoridades, como el canciller Aloysio Nunes y los ocho legisladores que investiga la fiscalía por corrupción.

Quienes defienden la permanencia en el Gobierno sostienen que un desembarque abrupto perjudicaría la tímida recuperación con la que Brasil parece dejar atrás la peor recesión de su historia.

Para el economista Gesner Oliveira, consultor de GO Associados, salir ahora sería un "suicidio" para el PSDB. "Si la economía empeora, llegarán a 2018 fortaleciendo las candidaturas de izquierda", opina.

Por ello, una corriente propondrá en la reunión de hoy una salida "a la PSDB": abdicar de los cargos ministeriales pero continuar apoyando las reformas de Temer para preservar el rumbo económico.

Con la debacle del PT, arrasado por la operación contra la corrupción en Petrobras -que sentó en el banquillo al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y derivó en el encarcelamiento de otras de sus principales figuras-, el PSDB cosechó una enorme victoria en las municipales de 2016.

Obtuvo casi un tercio de las noventa mayores ciudades brasileñas, incluyendo la alcaldía de la megalópolis San Pablo, que el empresario João Doria arrebató al PT en primera vuelta.

Apreciado por los mercados, Doria es visto sin embargo por algunos como demasiado "nuevo" en la política para alcanzar la Presidencia el año próximo.

Agencia AFP

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