6 de febrero 2019 - 00:01

Low cost alemana quebró y suspendió todos sus vuelos

La situación del mercado de aerolíneas de bajo costo (low cost) sigue complicándose en Europa, sobre todo en Alemania, donde ayer se anunció la quiebra de otra compañía, la tercera de los últimos dos años.

En este caso se trata de la línea aérea alemana de bajo costo Germania, que presentó un pedido voluntario de concurso de acreedores, declarándose insolvente y en quiebra, y suspendió todas sus operaciones, según informó la compañía a través de un comunicado.

La empresa aclaró que la insolvencia de la aerolínea “afecta a Germania Fluggesellschaft y a las empresas de servicios técnicos, pero no a la rama suiza Germania Flug AG ni a la búlgara Bulgarian Eagle”.

Por su parte, el consejero delegado de la compañía, Karsten Balke, explicó que el directorio no había logrado llevar a cabo con éxito las gestiones realizadas para solventar la falta de liquidez que sufría la compañía en el corto plazo.

“Lamentamos mucho que, en consecuencia, nuestra única opción era declarar la insolvencia”, dijo al respecto.

La compañía informó en el comunicado que, de acuerdo con las leyes alemanas, los pasajeros afectados no tendrán derecho a compensación, tal como informó la agencia DPA.

Ante esto, la compañía aérea Eurowings, del grupo Lufthansa, ofreció descuentos del 50% a los poseedores de billetes cancelados para trasladarlos en sus servicios.

Germania, con sede en Berlín, posee una flota de más de 30 aviones y transportaba anualmente a cuatro millones de pasajeros en Europa, Oriente Medio y norte de África, cubriendo más de 60 destinos.

Alemania cuenta con dos antecedentes de quiebras aerocomerciales: la low cost Air Berlin, que dejó de volar en 2017; y Small Planet Airlines, especializada en vuelos charter y declarada en quiebra el año pasado.

El mercado low cost en Europa está en una etapa de depuración y concentración, según admiten los expertos del sector. Compañías emblemáticas como la noruega Norwegian o la británica Ryanair enfrentan complicaciones financieras y frecuentes medidas de fuerza por parte de empleados que cuestionan el modelo.

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