6 de noviembre 2015 - 00:00

Luciano Cáceres y su circo casero

Luciano Cáceres: “Pese a la televisión, el teatro independiente continúa siendo para mí la parte nutritiva de mi carrera. No percibo dinero pero la ganancia es mucho más grande”.
Luciano Cáceres: “Pese a la televisión, el teatro independiente continúa siendo para mí la parte nutritiva de mi carrera. No percibo dinero pero la ganancia es mucho más grande”.
 Luciano Cáceres volvió a la dirección con una nueva obra de Gonzalo Demaría, "Pequeño circo casero de los Hermanos Suárez", que se exhibe martes y miércoles en la Sala AB del Cultural San Martín (Sarmiento 1551). Es la segunda pieza de este autor que dirige Cáceres luego de "El cordero de ojos azules" y su trama gira en torno al enfrentamiento entre dos hermanos: uno con cierto retraso mental (Luciano Castro) y el otro un policía "resentido" (Marco Antonio Caponi) que consiguió quedarse con la maestra del pueblo (Marita Ballesteros).

La historia se inicia con el regreso del hermano mayor, que se marchó años atrás siguiendo a un circo pobre, y ahora regresa trayendo "como parte de pago un payaso". Completan el elenco Fernando Sansiveri, Matías Teres y Gonzalo Suárez, en el papel de Calandria (un castrato). "Es un circo sin animales que habla de las familias que se arman por elección", anticipa Cáceres, que en estos días luce una melena rubio platino por exigencias de su papel en "Los ricos no piden permiso", el nuevo culebrón que Pol-ka estrenará en 2016 por canal 13.

Periodista: ¿"Pequeño circo..." es una obra de época?

Luciano Cáceres:
No, pero transcurre en un pueblo detenido en el tiempo. El que lleva la historia es Sansiveri, el maestro de ceremonias. Con él trabajé en la película "Gato negro" y mantuvimos buena relación. Tiene un grupo de teatro en La Plata y hace toda clase de personajes, sin que lo limite su escasa estatura. Por eso lo llamé para este papel y no para el de enano payaso. También va a estar en "Esposa de dictadores", la nueva obra de René Pollesch que voy a dirigir en febrero en el Teatro San Martín. Actuará Leonor Manso y el elenco original de lo que fue "Sex, según Mae West" y "Mi ciudad como botín", las otras dos de Pollesch que dirigí.

P.: ¿Qué papel juega el circo en esta obra?

L.C.:
Propone un espacio de tres pistas, en el que cada personaje tiene su número a público. En cierto modo es una revisión de lo que fue el circo criollo, pero sin meternos en ese estilo. Contamos una historia e incluimos cuadros con ciertas habilidades. No son elementos gratuitos.

P.: ¿Qué temas circulan?

L.C.:
La fraternidad, la violencia de género naturalizada, el amor, la venganza, la ilusión y el cruce entre ficción y realidad. ¡La obra es un delirio! Tiene suspenso, humor, y por si fuera poco el diseño de arte es de Eugenio Zanetti, con quien trabajé en "Amapola".

P.: Pese a su carrera televisiva sigue apostando al teatro independiente.

L.C.:
El teatro es la parte nutritiva, la de más creatividad. Yo tengo una base de estudio muy fuerte y también lo lúdico de la experimentación. Muchas veces me dicen: "¿qué sentido tiene que hagas esto? No ganás un mango, tenés que poner guita". Lo que gano es mucho más que dinero y a la vez mi origen es éste. Fue gracias al teatro independiente que me vieron actuar y me empezaron a llamar para otros trabajos remunerados. No me puedo olvidar de eso. Lo interesante es que "Pequeño circo" fue un proyecto de Caponi y Castro, que ya habían trabajado con Demaría, y le pidieron que escribiera el texto dramático para que yo lo dirigiera.

P.: ¿Siempre hace tan buenas migas con los actores?

L.C.:
Con Caponi nos divertimos mucho haciendo de hermanos en "Graduados", jugábamos como nenes de tres años. Y con Castro me pasó algo gracioso antes de conocerlo. Un día me llaman del Premio María Guerrero: "Te queremos avisar que ganaste el Premio Revelación por "Lo que habló el pescado". "Yo no hice esa obra. Fue Luciano Castro". "Ah, bueno disculpanos". Cortaron y a los diez minutos me llaman de nuevo: "¿Vos no tendrías su número de télefono? Tiempo después afianzamos nuestro vínculo cuando trabajamos en "Señores papis". Ahí armamos una banda muy sólida con Menahem y Joaquín Furriel. Trece meses de grabación es mucho tiempo, se convive 10 horas diarias con actores y técnicos y en ese tiempo se comparte de todo, nacimientos, enfermedades, la pérdida de algún ser querido. Todo eso une intensa y afectivamente. Los actores somos así.

P.: ¿Es la primera vez que Marita Ballesteros actúa en el teatro independiente?

L.C.:
Sí. Salvo por una obra que hizo hace muchos años con Julio Chávez. Ella también quiso trabajar en "Pequeño circo..." después de ver otra obra de Demaría, "El acto gratuito".

P.: Para terminar, una pregunta frívola ¿va a seguir arruinándose el pelo con esa decoloración?

L.C.:
¡Nadie me avisó que era tan perjudicial! Pero como mi personaje en "Los ricos no piden permiso" tiende al delirio mesiánico, en cualquier momento se rapa.

Entrevista de Patricia Espinosa

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