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Lula quedó a un paso de la cárcel (le resta solo una bala en la Justicia)
• EL SUPERIOR TRIBUNAL LE RECHAZÓ UN HABEAS CORPUS PREVENTIVO
La decisión unánime destacó que deberá cumplir la sentencia de más de 12 años no bien agote los recursos en cámara. Conmoción en Brasil.
Batallas finales. Lula da Silva sigue recorriendo Brasil como candidato presidencial, pero el poder judicial le cierra el paso.
La estrategia de la defensa del exmandatario y de su partido apunta a sumar presión al Supremo para que se aboque al tratamiento del tema, a pesar de que en el pasado ya se expidió ñ. Dado que Lula no es un político más, el tema genera divisiones entre los jueces, evidentes incluso en declaraciones públicas.
El supremo Edson Fachin, instructor de la "Lava Jato" en el STF, reclamó hace poco que la cuestión sea formalmente incluida en el temario del tribunal, a lo que se opuso la titular del cuerpo, Cármen Lúcia, quien dijo que la cuestión ya fue dirimida en su momento.
Para sumar más tensión, se conoció ayer una nueva encuesta que ratifica el favoritismo de Lula para las presidenciales de octubre.
El sondeo de MDA, muy tradicional y encargado por la Confederación Nacional del Transporte (CNT), le adjudicó una intención de voto de hasta el 33% en primera vuelta y lo destacó como amplio favorito para un segundo turno. En segundo lugar quedó el ultraderechista Jair Bolsonaro, un candidato homofóbico, misógino y defensor de la tortura que incluso fortalece su posición en un escenario que excluya al expresidente.
El problema es que la posibilidad de ir a la cárcel lo aleja, desde ya, de esa eventual postulación. "Cada día se delinea más claramente un escenario en el que Lula tendrá muchas dificultades para sostener su candidatura", le explicó Creomar de Souza a este diario.
¿A qué apunta entonces el empecinamiento de Lula y del PT en sostener una candidatura que parece destinada al fracaso? Probablemente, a sostener su figura en actos políticos en todo Brasil el mayor tiempo que sea posible, de modo de, en última instancia, buscar transferir la mayor proporción posible de su caudal de votos a un postulante sustituto, que se montará a la épica de la lucha contra un golpe judicial.
Un intento difícil pero no imposible. Con poco es posible meterse en una segunda vuelta y los rivales de Lula encuentran grandes dificultades para mostrarse electoralmente significativos.
Brasil sigue en su sube y baja emocional, pero lo impensable se precipita.


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