15 de enero 2009 - 00:00

Luz de esperanza para una población quebrada

Ciudad de Gaza - Los habitantes de Gaza, desesperados y exhaustos tras casi tres semanas de incesantes bombardeos israelíes, se aferran a la esperanza de que la pesadilla llegue a su fin tras el anuncio de ayer de que Hamás podría aceptar el plan egipcio para un alto el fuego.
La rabia, la impotencia y la consternación provocadas por una agresión que ha dejado atrás un sinnúmero de dramas y más de un millar de muertos dio paso ayer, por fin, a un poco de optimismo.
«Ya hemos perdido suficiente. No queremos esperar y seguir perdiendo más y más vidas», dijo Raed Al Atar, propietario de una tienda de ropa en Gaza capital.
«La noticia de que Hamás ha aceptado la iniciativa egipcia me alegra y me da la esperanza de que la guerra termine pronto y yo pueda volver a abrir mi tienda y regresar a la normalidad», añadió.
Desde que comenzó la ofensiva israelí, el pasado 27 de diciembre, Al Atar ha tenido cerrado su negocio y ha pasado sus días leyendo los periódicos en internet a la espera de noticias como la que se difundió ayer.
«¡Ya es suficiente!», proclama enfadada Angy Obeid, una profesora universitaria de 31 años, madre de tres hijos, que no puede ya con «la tristeza de todas esas imágenes, todos esos niños muertos». «No puedo dejar de imaginar que son mis hijos los que aparecen en la tele», dice.
«Espero que Hamás haya entendido cuál es el interés de su pueblo y que no tiene sentido luchar sin ninguna razón, luchar sólo por la muerte y la destrucción. Hamás e Israel deben parar esta guerra y dejarnos vivir en paz», exige.
Pero no todo el mundo en la Franja culpa a Hamás de la situación y no todos claman por un alto el fuego a cualquier precio. Hay mucha desconfianza hacia Israel y también mucho deseo de que se acaben los ataques, pero no para volver a la misma realidad de antes, sino a una Gaza más libre.
«Las noticias nos traen esperanza, pero la realidad es que las bombas continúan y los aviones israelíes siguen encima nuestro, atacando nuestras casas», dijo Hammam Nasman, portavoz del Ministerio de Salud de
Hamas.
Infierno
Los últimos días «han sido un infierno», asegura Nasman. «Nunca hemos visto nada tan terrible: cuerpos despedazados, cientos de personas que han perdido sus piernas, sus brazos o sus manos. Ni nosotros, ni nuestros padres, ni los padres de nuestros padres han vivido jamás nada igual».
Según Nasman, «todo el mundo en Palestina quiere la paz y en Israel también quieren la paz, pero quieren lograr ventajas con ella. Nosotros queremos una paz sin asedio, sin bloqueo a Gaza».
Su padre, Abu Nasman, ex profesor de inglés y administrativo en la Universidad Islámica, una de cuyas facultades ha sido bombardeada, no duda tampoco al aseverar que Gaza «quiere la paz, pero no cualquier paz» y que los palestinos «no renunciarán a sus derechos».
«Si no abren las fronteras y nos permiten movernos sin tener que pedirles permiso, no habrá alto el fuego. Nunca lo aceptaremos», afirma.
Nasman es contrario a la presencia de tropas internacionales en la frontera de Gaza con Egipto, tal y como exige Israel para cesar sus hostilidades, y recuerda que «ya hubo soldados internacionales en 1956 y nuestra experiencia es que no nos protegían a nosotros y sólo velaban por los derechos de los israelíes». «¿Por qué el mundo quiere que aceptemos soldados cuando es Israel el agresor y nos ataca cada día?», se pregunta.
«Somos palestinos. No somos débiles, tenemos voluntad, fe y derechos que restaurar», sentencia.
Agencia EFE

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