El FMI es, a no dudarlo, el de siempre. Nada parece haber cambiado, ni siquiera la evidencia más clara acerca de los resultados contradictorios que suelen tener las recomendaciones del Fondo para países en una situación de vulnerabilidad ante un contexto cambiante. Un artículo publicado en el blog del FMI cuya autoría pertenece a los analistas Stephan Danninger, Kenneth Kang y Hélène Poirson sostiene las recomendaciones que el organismo ha comenzado a circular entre aquellos países que se encuentran menos preparados para enfrentar lo que se viene en materia de tasas de interés por parte de la Reserva Federal: devaluación de la moneda, acumulación de reservas en las arcas de los bancos centrales, suba de tasas de interés, ajuste de los subsidios, meter mano en jubilaciones y pensiones y hasta recortar el gasto público… en definitiva, ajuste de las economías. Todos esos “consejos” sos referenciados a numerosas publicaciones que el propio FMI ha dado a conocer en las últimas semanas a través de sus publicaciones Monitor Fiscal, WEO y GFSR.
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Más presión: para el Fondo, países como la Argentina deberán devaluar su moneda y hacer un ajuste fiscal
Según el artículo, -una especie de condensación de lo más regresivo en materia de política económica que el propio organismo ha desgranado semana tras semana en sus publicaciones técnicas- ante un escenario adverso de suba de tasas de la Fed, los países endeudados y “los que soportan presiones inflacionarias más fuertes o tienen instituciones menos sólidas deben actuar más rápido”. La recomendación es “…dejar que las monedas se deprecien y en elevar las tasas de interés de referencia. Si surgen condiciones desordenadas en los mercados cambiarios, los bancos centrales que cuentan con suficientes reservas pueden intervenir, siempre que tal intervención no suplante el debido ajuste macroeconómico”. Por otro lado, señala que, desde el lado fiscal, “esta estrategia podría consistir en anunciar un plan integral para incrementar gradualmente la recaudación, mejorar la eficiencia del gasto o ejecutar reformas fiscales estructurales, como reorganizaciones de las pensiones y los subsidios”.
Se cierne la tormenta
“Los precios están aumentando al ritmo más rápido registrado en casi cuatro décadas, y la escasez de oferta de mano de obra está elevando los salarios. La nueva variante ómicron ha generado más inquietudes de que presiones del lado de la oferta incidan sobre las inflación. La Reserva Federal ha indicado que la evolución de la inflación es un factor clave de su decisión el mes pasado de frenar más pronto las compras de activos”, señalan los autores del artículo. “Estos cambios han hecho más inciertas las perspectivas para los mercados emergentes. Además, estos países están enfrentando una inflación elevada y niveles de deuda pública considerablemente más altos. El promedio de la deuda pública bruta en los mercados emergentes ha aumentado casi 10 puntos porcentuales desde 2019, estimándose que para finales de 2021 se situaba en 64% del PIB, con variaciones marcadas de un país a otro. Pero en estas economías, a diferencia de Estados Unidos, la recuperación económica y los mercados laborales son menos robustos. Si bien los costos de endeudamiento en dólares siguen siendo bajos para muchos países, la preocupación por la inflación interna y el financiamiento externo estable llevó el año pasado a muchas economías emergentes -como Brasil, Rusia y Sudáfrica- a empezar a subir las tasas de interés”.
El blog del FMI habla de “nuevos riesgos para la recuperación” a pesar de que sostienen “seguimos previendo un crecimiento sólido en Estados Unidos”. Refiriéndose a la Reserva Federal sostienen que “si las tasas de política monetaria aumentan y si la inflación se modera conforme a lo previsto, la historia demuestra que los efectos para los mercados emergentes tenderán a ser leves si la contracción monetaria es gradual, está debidamente comunicada y ocurre en respuesta a un afianzamiento de la recuperación. De todos modos, no deja de ser posible que las monedas de los mercados emergentes se deprecien, pero la demanda externa contrarrestaría el efecto del aumento de los costos de financiamiento”.
A devaluar que se
acaba el mundo
Pero aun así, la publicación del FMI señala que “las repercusiones en los mercados emergentes también podrían ser menos benignas. La inflación salarial generalizada en Estados Unidos o la persistencia de los cuellos de botella de la oferta podría elevar los precios más de lo previsto y generar expectativas de una inflación más acelerada. Los consiguientes aumentos más veloces de la tasa de la Reserva Federal podrían provocar nerviosismo en los mercados financieros y una contracción de las condiciones financieras a escala mundial. A esto podría sumarse una desaceleración de la demanda y el comercio en Estados Unidos, lo cual podría desencadenar salidas de capitales y depreciaciones.

