3 de septiembre 2018 - 00:09

Macri: anunció medidas y Gabinete slim fit. Ahora turno para FMI y mercado

• EL MENSAJE SE DEMORÓ CASI UNA HORA.
• LA PRIMERA FOTO INCÓMODA.
Reconoció que este es uno de sus peores momentos. Radicales salen a apoyar a Marcos Peña. El viaje a Washington es la clave del futuro.

Presentación. El comunicado de Presidencia llegó más tarde. Primero se conoció la foto del nuevo Gabinete reducido de Mauricio Macri.
Presentación. El comunicado de Presidencia llegó más tarde. Primero se conoció la foto del nuevo Gabinete reducido de Mauricio Macri.
El mensaje se demoró casi una hora con relación a lo previsto. Se había anunciado a las 8.30 pero Mauricio Macri, que llegó a la Casa Rosada a las 7:20, prefirió grabarlo dos veces hasta estar conforme. Lo hizo en el Salón Blanco y casi en soledad: de su equipo solo lo acompañaba Julieta Herrero que trabajó, como siempre, en la redacción del mensaje. El Presidente se tomó 25 minutos para explicar las decisiones que estaba tomando, tanto la aplicación del impuesto a todas las exportaciones argentinas (unos u$s70.000 millones que le redundarán al fisco u$s 6000 millones de dólares para calmar el déficit del 2019), como la reducción de su Gabinete a 10 ministerios.

Siempre se supo que los discursos no son el fuerte de Macri. Y siguiendo esa realidad el Presidente arrancó ayer con un tono bajo para terminar rematando el mensaje con un estilo que conformó mucho más a sus propios asesores. "En estos meses, se desataron todas las tormentas juntas, pero no por eso vamos a perder las esperanzas" dijo en el inicio.

No hubo grandes reconocimientos de errores cometidos, aunque una segunda lectura podría alumbrar alguna leve autocrítica sobre el gradualismo. "Estos problemas provocaron que quienes nos prestaban plata empezaran a dudar de nuestra capacidad. Y, para enfrentar este nuevo escenario, tomamos medidas que generaron algunas dudas".

No hubo aclaración sobre el error de haber salido a anunciar un nuevo acuerdo con el FMI mientras se estaba negociando, pero si un relato propio de los hechos: "Llamamos al Fondo y les explicamos la nueva situación, y el Fondo accedió a hacer un nuevo plan. Los detalles técnicos que van a estar listos en días".

Mientras eso sucedía el nuevo Gabinete seguía acomodándose. En la Cancillería, con Jorge Faurie confirmado y Alfonso Prat Gay alejándose, aun aparecían ofrecimientos como el que se hizo al embajador Eduardo Angeloz (hijo del exgobernador de Córdoba) para que fuera vicecanciller, un lugar que se había pensado si el exministro de Economía terminaba recalando allí. Curioso.

Dudas

Desde afuera, los radicales repasaban las casi 10 horas que habían pasado en la residencia de Olivos el domingo sin entender demasiado algunos puntos que quedaron en duda. "Yo nunca pensé que entre sábado y domingo iban a hacer todos los cambios que hicieron, es una locura", confesaba ayer un participante. Se supo entonces que ni Ernesto Sanz quiso alguna vez ser ministro de Defensa, ni a Prat Gay lo pidieron en la UCR para Canciller o incluso el mismo estuvo desesperado por ocupar ya el cargo. Se asegura que en todos esos casos solo hubo ofertas del PRO que no se concretaron.

"No lo vas a hacer Canciller el domingo a las 4 de la tarde", se explayaba uno de los participantes a esas mesas de negociación.

Para el Gobierno, fuera de esos malentendidos casi en ritmo amateur, quedó otro mensaje mucho mas importante: "¿Alguién cree que los problemas financieros que tenemos se solucionarían si Marcos Peña se va de la jefatura de Gabinete?. Marcos no tiene la culpa", se razonaba en la UCR. Ese mensaje en tono de apoyo fue el que le llegó a Macri el domingo a la noche y apuró su decisión.

Distinta es la interpretación que se hizo de los problemas dentro del equipo económico. Se sabe que el Gobierno debe atender ante nada la corrida cambiaria; que no hay plan posible si no se arregla el dólar. El radicalismo apoyó las medidas y así lo hizo saber en un comunicado, pero puertas adentro hubo quejas por los procedimientos. Por ejemplo, acusan a Luis Caputo por haber apurado el mensaje presidencial de la semana pasada que precipitó la devaluación cuando Dujovne había pedido tiempo para cerrar un nuevo acuerdo con el FMI que le diera al Central el poder de fuego de usar las reservas para domar al mercado. Como fuera, ese capítulo de pujas entre Economía y el BCRA ya había corrido por toda la City antes que la política lo mencionara.

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