27 de diciembre 2011 - 00:00

Macri da por terminada la cohabitación

Mauricio Macri
Mauricio Macri
Mauricio Macri tomó ayer más distancia de Cristina de Kirchner, al destacar que no veía «el mismo clima que la Presidente planteó en la campaña, de mayor diálogo, tolerancia y mejor convivencia» y aseguró que su partido se direccionaba «en una línea totalmente diferente».

El jefe porteño cerró así el clima de buena convivencia que se había instalado entre el Gobierno nacional y la Ciudad, luego de que los dos mandatarios ganaran las últimas elecciones. De la mano de este distanciamiento del kirchnerismo, Macri volvió a candidatearse como alternativa nacional para los próximos comicios legislativos de 2013 y presidenciales de 2015.

En este punto, el líder del PRO sostuvo que las elecciones del 23 de octubre pasado dieron por terminada «una generación de gente que estaba en política» y que, por eso, empezaba «una nueva etapa» en la que se sentía «responsable de construir una alternativa para 2013 y 2015 sobre todo». Las declaraciones del jefe de Gobierno se vinculan con la estrategia que anunció PRO la semana pasada para presentarse como una alternativa al oficialismo en las próximas elecciones y cuyas caras visibles son el recién desembarcado ministro de Gobierno, Emilio Monzó; y el nuevo titular del PRO a nivel nacional, Humberto Schiavoni.

Según explicó el jefe de la bancada de diputados del PRO, Federico Pinedo, Schiavoni será el responsable del seguimiento y la organización partidaria, mientras que Monzó se enfocará en la coordinación externa, con conversaciones con otros partidos que quieran sumarse, y con áreas de comunicación, técnicas, con diputados y el contacto con sectores sindicales, empresariales y mediáticos.

Parte de la estrategia partidaria, como se evidenció ayer en los dichos del jefe de Gobierno, es tomar distancia tanto del Gobierno como de otros representantes del arco opositor. Así lo destacó el propio Macri al remarcar que «construir una alternativa es mucho más que ser opositor, porque ser opositor es decir estamos de acuerdo o no, y en esta mayoría alarmante que tienen en el Congreso eso es casi declarativo».

Además de señalar el leve peso de la oposición en el Congreso, el gobernador porteño criticó en términos generales a los partidos contrarios al kirchnerismo resaltando que en octubre pasado «la oposición no había organizado nada mejor para plantear un cambio dentro de un ciclo económico inédito en Latinoamérica, que nunca creció como en los últimos diez años».

El jefe del PRO comenzó a tratar de aprovechar así el hecho de no haber competido para ningún cargo en las presidenciales de octubre pasado y haberse replegado en el Gobierno de la Ciudad. Hasta se mostró intérprete de los votantes de Cristina de Kirchner al preguntarse: «¿Por qué le vas a plantear un cambio al ciudadano común cuando al país económicamente le ha ido bien, si encima del otro lado hay ocho o diez (candidatos)?». En este sentido, Macri señaló que la fragmentación de la oposición había sido un elemento clave en la reelección de Cristina de Kirchner e insistió en la construcción de una alternativa desde su propio partido y no a través de alianzas con otras fuerzas.

El jefe de Gobierno finalizó así la etapa de alianzas que se desarrolló tras la elecciones y que tuvo claros ejemplos semanas atrás, como la negociación entre el PRO y el kirchnerismo en la Legislatura porteña para designar a los representantes políticos en el Consejo de la Magistratura de la Ciudad y la aprobación del concurso 140 para definir cuatro cargos de jueces federales en el consejo de jueces nacional, cuya aprobación fue resultado directo de un acuerdo entre el oficialismo y el PRO. Con la llegada del verano, Macri dio por terminada la breve primavera entre él y la Presidente.

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