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Macri empieza a aceptar el equilibrio
• PRESIÓN DE CAMBIEMOS AL GOBIERNO PARA CALMAR EL COSTO DE SALIR DEL POPULISMO.
• VIDAL, CLAVE PARA CAMBIO DE ESTILO.
Fue, según algunos presentes (gobernadores, jefes del Congreso, el gabinete más íntimo del Presidente), la primer reunión de peso en la que sintieron que Macri escuchó reclamo "para moderar con medidas los costos de salir de un populismo meramente distribuidor". La gobernadora está poniéndose al hombro una situación compleja en la provincia y aprendió rápidamente que para llevar adelante una política de sinceramiento de precios y tarifas como la emprendida por el Presidente, será clave que Macri entienda la imperiosa necesidad de implementar algún paliativo. Y que ese proceso requiere un equilibrio muy fino.
De ahí la importancia que Vidal tomara la punta con el mensaje, un rol que, muchos recordaron ese día, ocupó José Luis Manzano cuando le pidió lo mismo a Carlos Menem en los primeros tiempos duros de la convertibilidad.
El Macri de ese martes tenía de fondo el ruido que provocaba el kirchnerismo alrededor de Comodoro Py y las complicaciones que esa algarada podría traerle al peronismo que busca reorganizarse. Aunque alguna parte del macrismo salga a proclamar las ventajas de una Cristina de Kirchner desatada en medio de pujas con el PJ, la realidad es que aunque no tenga el apoyo de sus bloques y gobernadores que no fueron ese día a la puerta de los tribunales, el poder de fuego de la expresidente representa aún al menos una alarma.
Se lo dijeron los radicales y Elisa Carrió a Macri en ese almuerzo: "Hay una diferencia moral descomunal, pero no podes dejar de entender que Cristina en la calle es más que la media de los dirigentes del peronismo. Hay que estar alerta con el impacto de las medidas que se toman".
El cordobés Mario Negri aportó una comparación estimulante: "Cuando Raúl Alfonsín se fue de la presidencia quedó claro que no iba a ganar nunca más una elección, pero cada vez que hablaba aglutinaba al partido".
Macri, según los mismos presentes, escuchó esa vez más que nunca. De hecho, de allí salió el germen de los anuncios sociales del sábado que en Cambiemos consideran que van en el buen sentido aunque la metodología les haya quitado brillo. "Si Cristina anunciaba una suba de $ 500 pesos en el Salón Blanco te armaban una fiesta en la plaza. Nosotros lo hacemos en un centro de jubilados", razonan los radicales entre los que se ubicó otro hombre clave para solucionarle problemas a Macri en estos días, Ernesto Sanz.
Empezó a entender el macrismo, eso percibieron sus socios, que la salida del populismo subsidiador heredado exige calma y equilibrio. Ahora esperan más medidas.

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