17 de septiembre 2015 - 00:00

Macri espera que el affaire se diluya y redefine la campaña

María Eugenia Vidal y Emilio Monzó
María Eugenia Vidal y Emilio Monzó
Una metáfora boxística: esquivar los golpes cansa lo mismo que pegar. Sobre ese principio del desgaste, el macrismo festejó ayer el paso al costado de Fernando Niembro, el periodista que era cabeza de la lista de diputados por Buenos Aires y terminó enrostrado en una denuncia por contratos y facturaciones.

Sin Niembro, el PRO espera recuperar el perdido estado de normalidad. O de comodidad: surfear una campaña donde cuestione y objete al oficialismo y no sea cuestionado y objetado por el peronismo. La metáfora de esquivar los golpes refiere a eso: en los últimos diez días, el macrismo no hizo otra cosa que atajarse y no pudo pegar. Una virtud celestial de los boxeadores es pegar retrocediendo. Niembro lo intentó cuando dijo que se trataba de una campaña sucia motorizada por Daniel Scioli y Aníbal Fernández por decir "verdades sobre la provincia". Ayer, terminó nock out.

Con el PRO jaqueado, al oficialismo -que venía a los tumbos desde la tarde del 10 de agosto cuando Daniel Scioli se subió a un avión de Alitalia rumbo a Roma- pudo reacomodar sus huesos y cambiar de actitud. Antes pagó el costo de la inundación -una amenaza latente- y del viaje inoportuno del candidato a Italia y luego, para coronar unas semanas trágicas, padeció el escándalo de Tucumán.

Los $ 21 de millones que facturó La Usina, firma que perteneció a Niembro, fueron el respiro que Scioli no encontraba por destreza propia. La estela de Niembro puso, en ese plano, a todo el macrismo en la agotadora postura de tener que explicar lo que, afirman, es jurídicamente legal, pero resulta políticamente brumoso.

Trainning

"Estoy podrido de hablar de Niembro"
se quejó, ayer, un candidato macrista. María Eugenia Vidal, la candidata bonaerense, tiene dones para gambetear el barro -por eso, Felipe Solá la apodó "Heidi"- pero huyó, sistemáticamente, del affaire Niembro. Dijo lo que le indicó el manual pero escapó, cada vez que pudo, de aparecer pegada al candidato que ayer la incluyó en la trinidad PRO a la que llamó por teléfono para confirmarle y explicarle su renuncia: el no candidato habló con Mauricio Macri, Gabriela Michetti y Vidal.

El episodio Niembro reveló, en paralelo, que el PRO tiene poco trainning en la ciencia política de defenderse. Ahora, sin el candidato en el ring, apuestan a que cuando se inaugure la temporada oficial de campaña, el domingo próximo, los ecos del caso se hayan diluido. "Si Niembro seguía como candidato, nadie sabe cuándo podía durar: quizá llegar hasta las elecciones. Pero con la renuncia, en unos días debería apagarse" confió, rezándole a su dios del marketing, un campañólogo de Cambiemos.

Secuencia

Vidal no dejó, desde que estalló el caso, de caminar la provincia. Se topó primero, con que las denuncias no generaban rebote ni consultas en el interior de la provincia, pero luego comprobó, que en los últimos días, la cuestión era inevitable y costosa. En el PRO bonaerense decían ayer, que no hay encuestas sólidas para determinar si el caso afectó o no a Macri, Vidal y Cambiemos pero, de mínima, entienden que alteró el ritmo de la campaña. El primer cálculo negativo fue admitir que Niembro ya no podría ser una lanza contra el oficialismo en la campaña bonaerense. Las denuncias en su contra, decodificó rápidamente el escenario Vidal, anularon a Niembro como un francotirador de campaña.

En el PJ citaban ayer una encuesta según la cual Niembro primero se estancó y, en las últimas 72 horas perdió 2 puntos. Con esa foto, Scioli habría conseguido el plus suficiente de diferencia para evitar el balotaje y ganar la elección el 25 de octubre. Un recorte, por ahora, de una campaña cargada de volatilidad donde los candidatos top, Macri y Scioli, aparecen sólo enfocados en evitar el error.

Con Niembro fuera de la boleta, en el primer lugar quedará Silvia Lospennato, dirigente que forma parte del espacio que comanda Emilio Monzó, que a su vez figuraba tercero y quedará segundo. En tanto, el radical alfonsinista Miguel Bazze escalará del cuarto al tercer renglón de la tira donde también aparece Eduardo Amadeo. Por el sector de Vidal, figura Samanta Acerenza. Los próximos días, el macrismo redibujará la campaña en la provincia donde Macri en persona, hará bajadas sistemáticas al menos dos veces por semana durante el tiempo que queda de campaña. Niembro, conocido y hábil declaracionista, ya no estará en el clan con lo cual también se queda sin el macrista que hacía mayor alarde de su condición de peronista.

Pablo Ibáñez