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Macri exige guiño UCR para bloquear a Massa
Mauricio Macri
Macri decía por entonces a quien lo quisiera escuchar: "Yo soy lo nuevo, la gente busca lo nuevo. No tengo por qué mezclarme con la vieja política". A su lado, Emilio Monzó ponía cara de póquer, mientras Macri insistía señalándolo: "Él es el que quiere que arregle con los radicales, yo no".
Si bien no le ponía nombre, el mensaje estaba dirigido a los radicales que por entonces estaban embretados en una interna por los candidatos presidenciales que parecía no tener un zaguán de salida.
Monzó negoció con los radicales de Sanz y el acuerdo llegó este año con bendición de Macri, que cerró una PASO junto al jefe de la UCR y Elisa Carrió y ahora pasea por las provincias sacándose fotos con los rebeldes de la UCR que lo negaban, como Gerardo Morales en Jujuy o como hará hoy en Tucumán con José Cano. El tiempismo de Macri en esta ocasión ganó.
Las palabras de esta semana de Macri hacia Massa son casi las mismas que escucharon los radicales en ese momento. La víctima de la dureza macrista esta vez no es sólo Massa, sino también Francisco de Narváez, casi desesperado por armar una salida en la provincia de Buenos Aires que no le haga desperdiciar la imagen y los votos que le adjudican en el distrito.
"Nosotros estamos por algo distinto, por otra forma de hacer política. Estando cerca de la gente, solucionándole los problemas, armando equipos. Por eso, y con todo respeto, vamos por la nuestra". El parecido con el pasado ablande a la UCR es imposible de dejar pasar. La frase fue de Macri ayer a los medios. La diferencia es cuestión de necesidades.
El jefe porteño confirmó a María Eugenia Vidal como su "única candidata" para la provincia. Está en el terreno de la teoría definir si con eso cerró o no la historia de un acercamiento con Massa o De Narváez, con quien no mejoró su reconocida mala relación.
Sanz se definió en línea con sus socios del PRO en la PASO. Por primera vez cerró de un portazo cualquier posibilidad de acercamiento con el Frente Renovador. "No creo que amontonarse o juntarse todos por juntarse traiga siempre buenos resultados; hay que preservar cierta coherencia e identidad". De haberlo dicho antes la interna radical le hubiera estallado en la cara.
Sanz, de todas formas, tiene argumentos para rechazar acercamientos con Massa. Está cómodo en su puesto de segundo competidor de Macri y puede llevarle a la UCR más bancas y cargos que lo pensado. En ese terreno, el ingreso del massismo con De Narváez sólo le traería complicaciones.
Además, los radicales tienen malos antecedentes en ese bando. El acuerdo presidencial con Roberto Lavagna en 2007 terminó en un desastre y el matrimonio de 2011 entre De Narváez y Ricardo Alfonsín (candidatos a gobernador y primer diputado) se rompió poco después de consumarse.

