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Macri festejó y espera recuento
Macri tuvo ayer todo para festejar, en cualquier lugar que su candidato quedara en la grilla, y fue moderado y paciente para ufanarse del resultado de los comicios aún cuando de inicio superaba todos los pronósticos. La construcción de un candidato extranjero para la política y posicionado en meses, era suficiente para darle al PRO la posibilidad de expandirse de las fronteras de la Ciudad de Buenos Aires y quitarse el mote de partido vecinal.
Esa maniobra, además, pareció más complicada para el macrismo, que en pleno viajó a Santa Fe, cuando el jefe de Gobierno declinó su candidatura presidencial y ahora contabiliza la suma de los votos de dos distritos importantes hacia los comicios de octubre.
Recién cerca de las diez y media de la noche, Macri se animó y subió al escenario montado con el PRO improvisando pasitos de alagarabía, junto al cómico que festejaba y arrimaba lágrimas, mientras admitía considerarse una suerte de fenómeno en las artes de campaña «que no tenía ninguna experiencia» en la política. En el coqueto Puerto Ribera, específicamente en el hotel Los Silos, ubicado en el Puerto de Santa Fe Capital, una tropa más que animada recibió ayer alrededor de las ocho de la noche a Macri. Junto al mandatario también estuvo prácticamente todo el gabinete porteño: la candidata a vice, María Eugenia Vidal; el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti; el de Obras Públicas, Daniel Chain; el de Espacio Público, Diego Santilli, y, entre otros, el legislador Álvaro González, un santafesino que vino armando el PRO en su provincia y así se arrogaba un plus en el resultado electoral. Todo bastante formal, entre bocaditos variados, masitas dulces y bebidas, en las primeras horas posteriores al cierre de los comicios, mientras recibían los resultados provisorios.
Fiscalización
Además, los macristas enviaron micros con militantes para la fiscalización de los comicios, desde Capital Federal y en especial para el sur santafesino desde la provincia de Buenos Aires. Macri no le quitó atención a esa elección, aún en plena campaña por el balotaje, convencido, como cree ahora, que el escrutinio retumbará en los comicios porteños, donde ya, tras el triunfo en la primera vuelta, se nutrió de aliados impensados, como por caso Elisa Carrió, quien ya comenzó a padecer dentro de su agrupación el golpe de su apoyo el mandatario de la Ciudad, a cuya administración legisladores de la Coalición Cívica hasta mortificaron con denuncias judiciales.
Es que, como en la Ciudad de Buenos Aires, el festejo de Macri apuntó en Santa Fe a superar la marca que obtuvo el kirchnerismo y reforzar con eso la consigna de que «se le puede ganar» al Gobierno nacional en las elecciones.
La grilla de resultados de ayer le convertirá en más ameno el camino para encontrar un lugar para las listas macristas en el cuarto oscuro de octubre, especialmente si prospera un reclamo judicial que permita cambios con respecto a las anotaciones que ya se realizaron para la competencia en las primarias del próximo 14 de agosto.
Del Sel le daba anoche a Macri más de lo que esperaba cuando lo convenció de que posara de candidato a gobernador en el verano de este año y el cómico terminó aceptando el desafío (ver nota aparte).


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