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Macri no se resigna: sin fórmula propia, ya negocia colectora UCR
• No quiere perderse en el cuarto oscuro como un partido vecinal.
• Radicales le ponen precio
Mauricio Macri se concentra en la campaña de Capital, mientras delega armado para octubre. El sábado compartió un acto con los candidatos a las nuevas comunas de la Ciudad de Buenos Aires.
Pero el PRO no agota todavía las instancias y tras un frenesí de encuentros durante el fin de semana, hoy mismo volverá a reunirse con referentes del empresario Francisco de Narváez y del radicalismo para tironear de un acuerdo (ver nota en pág. 12) para coincidir en la misma lista. Esa salida liberaría del sacrificio de Jorge Macri a resignar su candidatura a intendente de Vicente López por la de gobernador como le impuso su agrupación. Pero el sentido de la confluencia para el PRO significa que «Alfonsín necesita nuestros votos en la provincia», según explicó uno de los ingenieros de la estrategia del macrismo. Pera el denarvaísmo por ahora le pone condiciones, como que «nosotros acordamos ahora con personas, no con el partido», casi un freno para las aspiraciones del PRO que debate entre prácticamente no participar de los comicios nacionales u optar entre Alfonsín o Eduardo Duhalde, cuando el camino más cerca que ve es transformarse en una colectora de la UCR o bien obtener un renglón en la lista que lleve la fórmula Alfonsín-Javier González Fraga a Federico Pinedo para su reelección en diputados.
Las alternativas dividen al macrismo entre quienes sostienen que «Capital no es un problema» en octubre, y quienes consideran que no estar en esos comicios «es desaparecer» del mapa político.
Esas mesas las animan los delegados que nombró Mauricio Macri para buscar una alternativa nacional, Emilio Monzó y Humberto Schiavonne, con el propio De Narváez o su representante en la campaña para Capital, Daniel Amoroso y alternan Pinedo con el radical Ricardo Gil Lavedra, de buena sintonía en el Congreso, como Jorge Macri y Mauricio Macri con Eduardo Duhalde.
Por cierto, la idea de que el PRO terminara como colectora de la UCR ya se barajó antes de que el jefe porteño desistiera de la compulsa presidencial, pero Alfonsín trabó los sueños. Ahora creen en el macrismo que con la suma de González Fraga y De Narváez no habría tanto rechazo a al menos intercalar candidatos propios -de no llegar a la colectora PRO-. Así, el bordado de un pacto provincial podría -como condición del macrismo- trasmutar a la Ciudad de Buenos Aires.
Creen además, en el PRO, que si convencen al radicalismo bonaerense de que le evitarían restar puntos a las intendencias y al candidato a gobernador no radical, en la Ciudad la UCR hasta se animaría a pelearle votos en una eventual segunda vuelta que Macri disputara el 31 de julio. Eso sin advertir que la crisis interna de la UCR porteña, tras el cierre de boletas, poco margen le deja para aleccionar a la tropa sobre qué candidato ajeno debe apoyar.
Lo cierto es que tras propalar su candidatura presidencial y luego abandonarla, Macri se concentrará en las próximas semanas exclusivamente en su campaña de Capital, mientras espera el resultado de esa elección para dar anuncios. Si lo hiciera con Alfonsín hasta podría conocerse antes de los comicios porteños del 10 de julio. Pero, si optara finalmente por promover a Duhalde, se guardará la preferencia para después del balotaje de Capital, con la consigna de sus asesores políticos que le aseguran que en su distrito el expresidente le resta votos.

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