10 de enero 2017 - 00:00

Macri, obligado desde hoy a definir armado para octubre

Debe monitorear los cambios que se vienen en la economía, terciar en la interna bonaerense, decidir dónde jugará Carrió y el futuro de Lorenzetti.

Regreso. Mauricio Macri con Jorge Lemus, ayer, en el regreso al trabajo en Olivos.
Regreso. Mauricio Macri con Jorge Lemus, ayer, en el regreso al trabajo en Olivos.
Mauricio Macri (y quizás también su familia) extrañarán en breve los 15 días de vacaciones que lograron tomarse en La Angostura. No será fácil el verano que tiene por delante el Presidente en el que deberá hacer equilibrio tanto en el monitoreo del debut económico de su nuevo ministro, Nicolás Dujovne, como en definiciones políticas que lo esperan.

Ayer hubo un primer día de reacondicionamiento a Olivos tras el descanso, con reuniones varias de Macri con Juan José Aranguren, Jorge Lemus y Francisco Cabrera. Por supuesto pasaron también Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, el verdadero Gobierno, mientras Marcos Peña retorna también del descanso de verano. Mas tarde pasó a saludar Gabriela Michetti.

Entre lo inmediato que esperaba sobre el escritorio Macri se encontró con los anuncios que deberá hacer hoy con relación a las condiciones de producción de Vaca Muerta (ver nota aparte). También un análisis de la situación del área salud, uno de los mayores centros de críticas en su Gobierno por parte de los caciques provinciales (en especial María Eugenia Vidal) y que aún no está claro si comenzó a descomprimirse con la salida formal de su cargo de Néstor Pérez Baliño, con renuncia aceptada ayer y publicada en el Boletín Oficial. Como en el caso de Economía, aquí también habrá multiplicación de la estructura burocrática del Ministerio: tras la salida de Perez Baliño, su secretaría de Promoción, Programas Sanitarios y Salud Comunitaria del Ministerio de Salud será dividida en dos. Como sucede en estos casos, la prueba de la dimensión del conflicto suele verse en el propio interno por ocultarlos. Para explicar la reunión con Lemus presidencia oficialmente informó que "los funcionarios presentaron un informe detallado sobre la situación epidemiológica del país en relación con el dengue, zika y la fiebre chikungunya y las tareas desarrolladas y previstas para evitar estas enfermedades". Todos esos puntos hicieron bramar a gobernadores en los últimos tiempos.

Hoy habrá toma de juramentos (ver aparte) y mañana arrancará la campaña con Macri desembarcando en la provincia de Buenos Aires.

Macri estará obliga en este verano a definir personalmente buena parte de la estrategia electoral y en temas en los que seguramente preferiría no tener que emitir opinión.

Elisa Carrió se convirtió en las últimas semanas en un buen resumen en sí misma de los caminos varios que le esperan a Cambiemos.

Tras la cena que ofreció en su casa de Exaltación de la Cruz a Horacio Rodríguez Larreta y a María Eugenia Vidal la chaqueña quedó en el lugar que más les gusta estar: seducida y codiciada por todos.

De ese encuentro salió una tibia definición: recién en marzo se sabrá si jugará como candidata en la provincia de Buenos Aires o en la Capital Federal. En esto Carrió no cambia su idea inicial de postergar esa definición hasta febrero o marzo.

¿Cambio algo en su pensamiento sobre el territorio a caminar en estos últimos meses? Carrió y el Gobierno saben que en uno u otro distrito su arrastre en votos será definitorio. En la provincia, para esterilizar, pretende Vidal votos de Sergio Massa, con quien curiosamente comparte alguna parte del electorado. Con la gobernadora no está "todo bien", como pretenden demostrar ambas, pero Carrió tenía casi definido a fin de 2016 que ese debía ser su territorio para pelearle también al kirchnerismo su fuerza residual.

"Hay una cosa que es real: ella pareciera estar inclinándose de ir a provincia, pero Larreta está desesperado que vaya a Capital", confiesan en la intimidad de Carrió. Con Rodríguez Larreta, por otro lado, comenzó a tejer en los últimos tiempos una relación que no tenían y que es lo suficientemente fuerte como para descartar que Carrió pueda armar algún juego con Lousteau en la Ciudad, como se pensaba a principios de 2016.

La importancia de la decisión de la chaqueña para la legislativa 2017 es tan grande para el futuro de Cambiemos que hay una sola certeza por ahora en esto: la definición saldrá de una conversación de Carrió con Macri. Es decir, el Presidente tendrá la última palabra.

Hay un punto que quizás parezca ajeno a todo esto pero que estará directamente ligado. Macri deberá asumir, en medio del armado electoral, que su aliada Carrió no piensa dar un solo paso atrás en su decisión de iniciarle el juicio político a Ricardo Lorenzetti. La diputada armó un equipo de asesores que está investigando todos los días al presidente de la Corte Suprema, sumando pruebas y escuchando testimonios. Carrió no va a frenar en esta tarea y Macri, obviamente, también en esto deberá tomar una decisión.

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