22 de septiembre 2011 - 00:00

Macri puso a gabinete porteño en alerta por campaña hacia 2015

Mauricio Macri, Gabriela Michetti
Mauricio Macri, Gabriela Michetti
Asistencia perfecta hubo ayer en el exclusivo Buenos Aires Golf Club de Bella Vista, provincia de Buenos Aires, que preside Gianfranco Macri, hermano del jefe de Gobierno porteño, quien citó allí a su gabinete a las ocho de la mañana en el Día de la Primavera. Más que festejos floridos fue un retiro espiritual del grupo de ministros que generó clima de campaña cuando Mauricio Macri se entregó a la charla en la que abundó en dar ánimo al plantel, pero también a imponer que realicen más esfuerzos para el nuevo mandato que iniciará en diciembre próximo. Aunque no hubo siquiera una mueca sobre los que podrían continuar y los que podrían irse, el grupo sabe que habría una suerte de intervención en algunas áreas, pero remociones, no tantas.

Estuvieron todos los ministros (Hernán Lombardi, Esteban Bullrich, Jorge Lemus, Diego Santilli, María Eugenia Vidal, Néstor Grindetti y Francisco Cabrera) y los secretarios Marcos Peña (Gobierno), Miguel de Godoy (Prensa), y Andrés Ibarra (Recursos Humanos), además del jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta y la diputada Gabriela Michetti. La presencia de la legisladora le marcó a la reunión el clima hacia los proyectos políticos futuros de Macri, y el encuentro mantuvo a tal punto la obligatoriedad, que Michetti viajó desde San Juan, donde se encontraba en actividades de campaña del PRO, hacia Buenos Aires, solamente para estar en la mesa, tras lo cual volvió a subirse a otro avión para recalar en Mendoza, donde estará hoy y mañana con agenda de vuelos para la semana que viene, también.

La jornada se extendió por diez horas, con Peña y Rodríguez Larreta como principales expositores, interrumpidos apenas por el almuerzo con platos de carne y pollo, postres livianos y nada de bebidas alcohólicas.

El secretario de Gobierno, con letra del asesor Jaime Durán Barba, se explayó con fundamentos sobre la necesidad de unificar los discursos de ministros y voceros, una línea que comenzó en el Gobierno porteño la semana anterior, cuando todos los prenseros de los ministros fueron convocados a una reunión para sugerirles ser más silenciosos. Ayer mismo, confiaron asistentes al encuentro, «se hizo un pacto de confidencialidad», para que no trascedieran pautas claves que cree Macri deberán dominar en los próximos meses en su gabinete.

Entre las cuestiones, además de pedir a los ministros que «no cuenten» los planes, se habló allí sobre un discurso «en positivo» que deben mantener en sintonía con Macri. A esa modalidad, que el propio jefe de Gobierno anticipó el martes, al relanzar la candidatura a diputado nacional de Federico Pinedo, le quiere imprimir ahora el macrismo un tono más moderado al referirse al Gobierno nacional, tal como anticipó ayer este diario. Aunque el propio Macri cortó ese clima de cierta intención de cordialidad con Cristina de Kirchner, cuando reclamó las obras de soterramiento tras el accidente en un cruce del ferrocarril Sarmiento, para los asesores hubo un exceso por parte de funcionarios al elevar la queja en ese sentido. Ahora, de acuerdo con los mandatos del asesor ecuatoriano, el PRO tendrá que mostrar un discurso positivo, procurar «cercanía con los vecinos» y «no es conveniente pelearse con Cristina de Kirchner», claro, cuando la Presidente obtuvo un triunfo arrasador en las pasadas primarias.

Macri está empeñado en mantener un encuentro con Cristina de Kirchner para acordar algunos temas sobre la autonomía porteña, según dice, pero apuntaría a sellar la paz para los próximos cuatro años en los cuales (si se confirman las adhesiones al Gobierno nacional en los comicios del 23 de octubre) deberá cohabitar nuevamente con el kirchnerismo (aunque mude su despacho lejos de la Casa Rosada, como promete).

El jefe porteño abrió y cerró el encuentro. Los ministros consideraron que entregó «optimismo» a la mesa y que se lo vio «distendido».

En el medio fue el turno de Rodríguez Larreta, quien les anticipó que se anunciarán otros megaemprendimientos, como el traslado del centro cívico porteño al sur de la Ciudad, y que la obra pública será uno de los principales ejes de la gestión en el nuevo mandato del jefe de Gobierno, como también la seguridad. En ese sentido, ayer, el titular de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco, difundió que el Gobierno porteño busca aprobar en la Legislatura de la Ciudad una norma que prohíba la actividad de los cuidacoches y limpiavidrios, que en su momento fracasó en el recinto. Las propuestas forman parte de un grupo de leyes en ese sentido que piensa reimpulsar el PRO, con el efecto poselectoral que le otorga mayor facilidad para sancionar normas.

Rodríguez Larreta no quiso extenderse en detalles sobre la totalidad de las obras que encarará el macrismo a partir del año que viene, pero desde el Gobierno porteño aseguraron a este diario que, en ese sentido, «Solares de Santa María no es un proyecto prioritario para nosotros», al referirse al emprendimiento privado cuya autorización demora en la Legislatura.

Macri mañana partirá de viaje a España por una semana, y al regreso retomará las actividades de campaña que viene realizando en apoyo a los candidatos del PRO en diferentes distritos.

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