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Macri puso la fecha y ahora abre intriga por candidaturas
Mauricio Macri se cortó solo y desairó a asesores y punteros que le reclamaban que la fecha de elección del jefe de Gobierno en Capital sea el 26 de junio. Resolvió que será el 10 de julio. Gana tiempo.
El jefe de Gobierno convocó para el próximo 10 de julio a las urnas para votar por la renovación de autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y 30 legisladores -la mitad del recinto-; el 31 de julio para el balotaje y, además, pidió que en ese cuarto oscuro también se vote por representantes comunales en lugar de hacerlo el 5 de junio, como está previsto.
Macri mantuvo a tal punto la intriga sobre el calendario, que hasta hizo que el lunes por la tarde sus ministros firmaran el decreto de convocatoria a las elecciones, pero para el 26 de junio. Así, muchos funcionarios se fueron a su casa convencidos de esa idea. Por cierto era la de la mayoría de su entorno selecto y de su gabinete, que le pedía realizar los comicios lo antes posible para mantener sin sobresaltos las chances que muestra el PRO en los sondeos. En cambio, otro sector lo impulsaba a extender lo más posible el plazo (septiembre, se pensó), para dejar correr el escenario político con las candidaturas presidenciales ya lanzadas. Una solución salomónica definió a Macri, poco antes de ir a cenar: la fecha más lejana de las más cercanas posibles. Así prolongó lo que el almanaque le ofrecía, teniendo en cuenta las primarias del 14 de agosto y el receso escolar de invierno. De paso deja pasar ese 26 de junio que fue favorito dentro del gabinete, que coincide con el vencimiento del plazo para presentar candidatos a la interna abierta nacional.
El apuro por hacer firmar el decreto obedecía a que ayer mismo (y según con qué ábaco se cuente) vencía el plazo legal para convocar a elecciones si definía el 26 de junio y debía estar publicado el decreto correspondiente en el Boletín Oficial, cuya única edición es digital, en la página web del Gobierno porteño.
Se arriesgó, inclusive, a fijar la segunda vuelta para el 31 de julio, el último domingo de vacaciones de invierno, lo que puede ser una dificultad. En la Capital Federal, el balotaje casi es seguro porque para ganar en primera instancia la fórmula debe obtener mayoría absoluta (más del 50% de los votos).
Casi nadie le pidió explicaciones a esa mesa chica que marcó el calendario y refuerza ahora la presión sobre el jefe de Gobierno para que termine aceptando ser el candidato a su reelección. En esa postura están Gabriela Michetti y Marcos Peña, pero también el ecuatoriano Jaime Durán Barba y el empresario Nicolás Caputo, asesores vip del mandatario.
Al mediodía se realizó la tradicional conferencia de prensa de Macri, como único expositor. Allí lanzó una suerte de llamado aliancista contra el kirchnerismo. Para algunos dentro del PRO, se interpretó que algunas frases del discurso dejaban la esperanza de que fuera el candidato en Capital.
Pidió «a todos los argentinos para que trabajemos juntos en defensa de los valores democráticos» frente al clima de «persecución y hostigamiento» del que acusó al kirchnerismo.
Macri sostuvo que la fecha «respeta el espíritu que siempre han tenido las elecciones» porteñas en cuanto a generar «un espacio separado y diferente» del debate nacional.
Durante el discurso, en la Casa de la Cultura, de Avenida de Mayo 575, lindera con el palacio comunal, además Macri dijo que quería «hacer un llamado a todos los argentinos, a los intelectuales, a los trabajadores, a los políticos y a los agentes sociales para que juntos trabajemos para defender los valores democráticos a partir de los cuales podemos construir un mejor futuro».
«Convoco a toda la oposición a que nos reunamos buscando generar un espacio que le devuelva la esperanza y la tranquilidad a la mayoría de los argentinos que quieren un cambio, sin perder lo que tenemos, pero consiguiendo una mejor calidad de vida que nos permita estar más tranquilos y convivir de otra manera», expresó Macri y remató con que hay que «tener generosidad, demostrar amor por el país, desprenderse de las pequeñas miserias y generar ese espacio que garantice el futuro de nuestros hijos». El discurso se terminó de pulir horas antes de su pronunciación en el Palacio de Gobierno porteño, ayer a la mañana, cuando sólo un grupo selecto, entre ellos Gabriela Michetti, Horacio Rodríguez Larreta, Marcos Peña, Durán Barba, Caputo y José Torello, había guardado durante toda la noche el calendario marcado el 10 de julio.


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