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Macri-Sanz: la clave para la pelea está en las provincias
Ernesto Sanz
La apuesta de los radicales es arrancar ahora con el proceso de negociación de las listas en cada provincia, garantizando, como incluyeron en el punto 5 de la declaración que votó la Convención partidaria, libertad absoluta para que no se pongan en riesgo los acuerdos firmados o por firmar entre la UCR, el PRO o el massismo donde corresponda.
En el acuerdo con el PRO jugaron dos planos de pelea. En uno, el presidencial; claramente Ernesto Sanz privilegió el acuerdo con macristas y la Coalición Cívica y su grupo logró imponerse.
Por debajo corre la estrategia para las provincias, donde más trabajaron Gerardo Morales y el resto de los radicales que pretendían una imposible PASO ampliada que incluyera también a Sergio Massa. La explicación no es idealista, ni mucho menos apuntó a reforzar las chances de Julio Cobos contra Sanz en la presidencial. La realidad es que la candidatura presidencial de Cobos fue apoyada por algunos como Ricardo Alfonsín y utilizada por otros como estrategia dentro de la Convención. En el fondo siempre estuvieron los problemas de Morales en Jujuy, José Cano en Tucumán, Luis Naidenoff en Formosa y Eduardo Costa en Santa Cruz. Sólo son algunos ejemplos.
Toda la política argentina sabe que este año el kirchnerismo arriesga en materia de bancas de diputados más que en cualquier otra ocasión. Es un dato obvio de la realidad: a una buena elección, le corresponde cuatro años después poner en juego más que los adversarios a los que derrotó. En 2015 deben renovar bancas los diputados que entraron con el viento del 54% que Cristina de Kirchner logró en la elección de 2011. En números la situación es elocuente: de las 119 bancas que tiene el kirchnerismo puro, 77 van este año a elecciones. Para la oposición, incluido el radicalismo, es lo contrario y de ahí la importancia de lograr acuerdos no conflictivos con el PRO y mantener los que ya se cerraron con Sergio Massa. Que el acuerdo Macri-UCR-Coalición Cívica logre quórum propio en octubre es imposible, pero los radicales, que en estos tejidos conocen mucho más que los novatos del PRO, saben que pueden acercarse a un número duro que después, mediante acuerdos, les permita mostrar una fuerza respetable en el Congreso.
De ahí que parezca un tanto liviano pensar que la puja por las listas en las provincias la vaya a solucionar una comisión integrada por macristas, Sanz y Carrió. Ese laboratorio es mucho más complejo que eso.
Para muestra de arranque bastan las broncas en Santa Fe. El radical Jorge Henn, vicegobernador, marcó terreno con una frase que ayer retumbaba en el Comité Nacional: "Cuando Sanz venga a la provincia que lo vaya a recibir Del Sel".
En Entre Ríos todo juega a favor del acuerdo con Macri. Allí Atilio Benedetti ya anunció que la Convención provincial hace una semana ya avaló un acuerdo con el PRO.
En La Rioja, Julio Martínez no lo anunciará inmediatamente, pero cerrará acuerdo con Macri. En Neuquén no hace falta aclarar que Horacio "Pechi" Quiroga festeja.
Otros son los casos complicados. Morales tiene acuerdo y foto con Massa, pero deberá tomar decisiones en breve: el peronismo en esa provincia, como en otras, también está a punto de adelantar la elección y despegarse de la presidencial. Morales puede tener que cambiar su estrategia en una elección donde intenta jugar a ganador.
Mendoza es otro territorio minado con un acuerdo que incluye a toda la política local salvo la izquierda y el kirchnerismo. Alfredo Cornejo, acompañado de Laura Montero en la fórmula provincial, no quiere que le compliquen la vida. "¿Que quiebre?, eso es puro biri para los militontos. Lo de la derecha es un cuentito con el que el peronismo ha hecho estragos en la provincia", dijo ayer para respaldar el resultado de la Convención.

