Macri vs. K a pesar del papa Francisco

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Por ahora ni el papa Francisco logra un momento cordial entre Mauricio Macri y el kirchnerismo, ni siquiera en Roma. No sólo en Buenos Aires se enfrentaron por el feriado escolar, sino que ayer al arribar a Italia y coincidir en el aeropuerto, no cruzaron palabra.

El jefe de Gobierno llegó cerca del mediodía junto con su esposa, Juliana Awada, el vocero Ivan Pavlosky y los funcionarios Federico Suárez y Fulvio Pompeo, con tiempo para dejar el equipaje y entregarse a las cámaras de medios locales y argentinos.

Macri paseó por la Plaza San Pedro del Vaticano, donde los preparativos ya le indicaron aproximadamente su ubicación, frente al escenario, para participar de la misa de entronización del papa Francisco, Jorge Bergoglio, en una jornada en la que el sol comenzó a sentirse después de un día gris y con lloviznas.

El arribo de los macristas casi coincidió con el almuerzo que compartía Cristina de Kirchner con el Sumo Pontífice, lo que no le permitió a la comitiva seguir esas escenas por la TV, pero sí informarse inmediatamente de cómo había resultado el encuentro.

Macri desde Roma escribió algunas consideraciones en las redes sociales destacando que "la humildad y el compromiso social" del Papa "están dando un ejemplo para todos los líderes del mundo". Dijo que asiste a la "ceremonia histórica en el Vaticano, aunque también una parte de mi corazón estará en la Plaza de Mayo junto a los miles de argentinos que se unirán ahí para compartir su alegría".

"Se respira un aire de mucha emoción acá en Roma. Es muy movilizante ver gente de todo el mundo reunirse en torno a la esperanza que provoca una persona"
, sostuvo el jefe porteño.

En la Ciudad de Buenos Aires, mientras comenzó la vigilia y la Plaza de Mayo se acondicionó surgió la polémica por la decisión del jefe porteño de disponer para hoy asueto escolar.

Mientras el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, manifestó estar en desacuerdo con el asueto escolar porque "para muchos chicos será un día vacío", su par porteño, Esteban Bullrich, aclaró que sólo rige "hasta el mediodía".

Para Sileoni, hubiese sido mejor que hoy se trabajara en las escuelas sobre la asunción del Papa, lo que consideró "mucho más rico en términos pedagógicos".

Bullrich aseguró mantener "la división entre Iglesia y Estado" y agregó que "esto tiene que ver con un evento histórico" y que por la muerte de Juan Pablo II, "Néstor Kirchner declaró tres días de duelo y una jornada obligatoria de reflexión".

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