12 de agosto 2011 - 00:00

Macri vuelve el martes y deberá justificar no voto

Mauricio Macri
Mauricio Macri
El jefe de Gobierno porteño sorprendió al acaparar el 65% de los votos locales para consagrarse reelecto en el cargo, y partir de vacaciones salteando no solamente la campaña hacia las primarias del domingo, sino también el cuarto oscuro. El Gobierno porteño confirmó ayer que Mauricio Macri tiene previsto regresar el martes por la mañana, y recién entonces terminará la suplencia a cargo del legislador porteño Oscar Moscariello. A pesar de algunos intentos por convencerlo de que vuelva para asistir a las urnas, por ahora no hay cambio de itinerario. Si el Código Electoral Nacional, atrasado a consideración de la jueza María Servini de Cubría, se cumpliera estrictamente, el mandatario de la Capital Federal estaría en problemas, mucho más que los ciudadanos que igual que él estén fuera del país durante los comicios.

La norma exime de votar a quienes se encuentren a más de 500 kilómetros «por causas razonables», un criterio subjetivo, y aplica multas en dinero y castigos como no poder asumir cargos públicos. La jueza Servini de Cubría le agregó mediante su conocida y polémica resolución que, además, quienes no justifiquen debidamente la ausencia estarán privados de ejercer su derechos y deber de votar en las elecciones nacionales de octubre.

Como sea, el regreso de Macri a la Ciudad de Buenos Aires se cargó de expectativas dentro del PRO, y de la oposición. No es solamente porque exigirá a su bloque que acelere la sanción de un paquete de leyes económicas suspendido por los quehaceres electorales que mantienen prácticamente paralizada a la Legislatura (ayer hubo una sesión exprés para aprobar la compra de dos escuelas y un salvataje a la confitería Richmond), sino por el reparto de cargos más grande que se definirá para el año que viene.

Se trata de la disputa por completar la representación de los legisladores en el Consejo de la Magistratura y la renovación que se hace junto con la de jefe de Gobierno, de puestos en la Auditoría General de la Ciudad, el banco estatal porteño, la Corporación Puerto Madero, la Defensoría del Pueblo, la empresa Autopistas Urbanas y otros entes donde la oposición tiene, por norma o por tradición, representación en sus sillas. Si bien todas esas designaciones deberían hacerse según la composición que tendrá el recinto a partir de diciembre, de acuerdo con la elección del 10 de julio pasado, ni el oficialismo PRO ni el kirchnerismo y otros rivales quieren esperar a «los nuevos» y, en cambio, recibirlos con el reparto consumado. Las promesas, gestiones y pactos ya echaron a rodar, y aunque los cargos terminen definiéndose en los próximos meses, los acuerdos por las sillas tendrán relación, a partir de ahora, sobre la sanción de cada una de las leyes clave que necesita Macri, entre ellas el Presupuesto 2012 que debe ingresar para su debate antes del 30 de septiembre próximo.

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