París - El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió ayer de eventuales “sacrificios” ante el “fin de la abundancia” en una nueva era marcada por el cambio climático y los efectos de la ofensiva rusa en Ucrania.
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Macron pidió a los franceses asumir “sacrificios” para afrontar el fin de la era de la “abundancia”
El mandatario llamó a sus ciudadanos a pagar el precio por la “libertad” y los “valores”, en referencia a la merma del suministro de gas desde Moscú.
“Es un gran punto de inflexión el que estamos viviendo”, subrayó el jefe de Estado de 44 años, al inicio del primer Consejo de Ministros tras las vacaciones de verano tuvo como protagonistas los incendios, las olas de calor y la sequía. Tras el maratón electoral -presidencial y legislativas- de la primera mitad de 2022, la “rentrée” (vuelta) -una institución en Francia ya sea del curso escolar, político, laboral o literario- se anuncia complicado. Desde el verano boreal, Macron intenta preparar a los franceses, preocupados por la inflación, a un otoño e invierno “duros” por el fin del suministro del gas ruso y los llamó días atrás a aceptar “unidos pagar el precio” de la “libertad” y de los “valores”.
“Nuestro sistema basado en la libertad en el que nos hemos acostumbrado a vivir, a veces, cuando tenemos que defenderlo, puede suponer hacer sacrificios”, abundó el mandatario.
Para Macron, el momento actual “puede parecer estructurado por una serie de graves crisis” y por lo que podría ser “el fin de la abundancia”, “de las evidencias” y “de la despreocupación”. “Por mi parte, creo que lo que estamos viviendo es más bien del orden de una gran agitación o de un gran cambio”, agregó el mandatario de 44 años, cuyo primer mandato estuvo marcado además por las protestas sociales y la pandemia.
En la agenda de los próximos meses figuran desafíos como la “sobriedad energética” y la transición ecológica, y sus planes para retomar la reforma del desempleo, en un momento en que no cuenta con mayoría absoluta parlamentaria. Una de las cuestiones clave será la renovación de los topes de precios de la electricidad y el gas que expiran a fines de año, así como la rebaja de los carburantes, que en conjunto han contribuido a mantener la inflación francesa más baja que la de muchos países de la Unión Europea, pero que pesan mucho sobre las finanzas públicas. La reforma de los regímenes de pensiones y de las prestaciones por desempleo también está en marcha y podría desencadenar protestas callejeras.
“Nos opondremos a estos nuevos sacrificios”, dijo Philippe Martínez, jefe del sindicato CGT,


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