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Magistratura: oficialismo logra presidencia (y también la caja)
Luis Cabral, Ricardo Lorenzetti y Julián Álvarez.
Por otra parte, en un plenario extraordinario fue removido el administrador general del Poder Judicial, Germán Krieguer. Tal como había adelantado este diario, el oficialismo objeto su continuidad a partir de una serie de causas que tramitan en la Justicia federal relacionadas con el presupuesto y con las incumbencias de su título. Lo reemplazará Claudio Cholakián, integrante de la auditoría y cercano a la diputada Diana Conti. Se impuso sobre el candidato de Axel Kicillof, Juan Mazolo.
El resultado del plenario de ayer demostró que de todas las elecciones de los distintos estamentos para la Magistratura, la de los jueces fue la más determinante. Dos días antes de la votación, Luis Cabral (de la lista bordó) le recordaba a cuanto magistrado encontraba que votar a Vázquez era votar al Gobierno. El panorama ideal para el jefe del gremio de jueces hubiera sido lograr dos sillas para los bordó (la propia y la de Zunilda Niremperger) y que la minoría sea para Leonidas Moldes. No era sólo una cuestión de exitismo: Cabral conocía que si ingresaba Vázquez, no le sería fácil ser presidente y el oficialismo tendría siete voluntades, o sea, una mayoría ordinaria. El bipartidismo se quebró e ingresaron jueces de tres sectores distintos. Los bordó tomaron nota y para la votación de la Asociación, que es la semana que viene, enviaron a Niremperger al fondo de la lista.
La mayoría del oficialismo, con Vázquez más alineada de lo que se preveía inicialmente, era ayer tan evidente que la mayor apuesta de la oposición, encolumnada tras Cabral, era a favor de anular el plenario por considerar irregular la convocatoria y por el entuerto de Godoy. En ningún momento de la antesala que duró seis horas los jueces lograron discutir poder real o cargos del organismo. La idea de una negociación se evaporó. El primer indicio había aparecido la noche del miércoles, cuando Cabral conoció el dato de que el oficialismo tendía contactos con otros opositores, pero no con él que, en definitiva, es hombre de la Corte Suprema en el plenario.
A pesar de la nueva composición, el estilo de los plenarios no se ha renovado un ápice. Cabral le espetó al viceministro Julián Álvarez por la deuda millonaria del Ejecutivo con el Poder Judicial, Moldes se cruzó fuerte con el senador santacruceño Pablo González y Vázquez debió aplacar los ánimos de su primer plenario a los gritos.
Álvarez fue el encargado desde el minuto cero de ubicar a Vázquez en la presidencia. Se dedicó durante horas a conversar con todos los consejeros opositores en un frenesí negociador que en algunas ocasiones era interrumpido por llamados desde Lanús, pago chico del funcionario, para avisarle que su candidato se había impuesto en la elección del Colegio de Martilleros Públicos por encima del representante del actual intendente Darío Díaz Pérez. La real politik es más apasionante para Álvarez que las discusiones de tinte técnico, rasgo que sus adversarios intentarán facturarle desde hoy.
La respuesta a la remoción de Krieguer, hombre de confianza para la Corte, será una denuncia objetando la legalidad del plenario en el cual fue reasignado en sus funciones. Cholakián, además de su perfil técnico, está casado con Mirta López, que es vicepresidenta del colectivo Justicia Legítima. La irrupción de un nuevo administrador podría acelerar gestiones a nivel presupuestario que precisan de la firma del Gobierno. La Corte, ya se sabe, no le transferirá fondos al Consejo.
El reclamo que motorizarán los opositores recaerá en el fuero contencioso administrativo, terreno hostil para el kirchnerismo en los últimos meses.
A los cruces de ayer sobrevendrá una guerra fría ya en marcha: mientras Vázquez avanzaba a la presidencia, directores de la AFIP eran citados a indagatoria, un fiscal cercano a Carlos Zannini era nuevamente requerido por Claudio Bonadío y este juez ordenaba un allanamiento incómodo para Olivos (cada vez adquieren mayor sentido sus instantáneas en los actos protocolares de la Corte). El periplo había comenzado con el pedido del anexo reservado de la declaración Jurada de Carlos Liuzzi.
Un despliegue que tendrá su contraparte desde la Corte. Los ministros interpretan el avance de ayer como una intención de controlar los fondos judiciales, cometido de la reforma judicial que no llegó a materializarse. Ideas ni siquiera apaciguadas por las reuniones que desarrollaba anoche el secretario de la Comisión de Administración, Juan Cubría, con integrantes del bloque oficialista. La semana que viene se decide la integración de las comisiones.
El mes de febrero, aseguraban anoche en el cuarto piso, podría contribuir en materia de fallos a un verano turbulento, especialmente si se confirma el instinto de algún cortesano, que sostiene, cada vez con mayor convencimiento, que el oficialismo está decidido a ampliar el máximo tribunal.


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