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Malvinas: Cristina ligó dureza de Londres con la crisis económica
Cristina de Kirchner llevó ayer el acto por los 31 años de la Guerra de Malvinas a Puerto Madryn, donde relacionó la dureza británica con una pantalla para ocultar la crisis económica de la gestión de David Cameron.
Fue un enfoque que, hasta ahora, ni la Presidente ni la diplomacia argentina habían explorado: la hipótesis de que el Gobierno de David Cameron da entidad y volumen a la discusión en torno a las Malvinas como "pantalla" para ocultar sus propios problemas de índole económica.
"Que en Gran Bretaña no utilicen Malvinas para ocultar el desastre económico y social que sacude hoy a Europa producto del ajuste, con el saqueo a trabajadores", dijo ayer la Presidente desde Puerto Madryn, en la provincia de Chubut, destino que eligió para encabezar el acto por los 31 años del desembarco argentino en Malvinas.
Habitualmente, a lo largo de los años, la ceremonia se realizó en Tierra del Fuego, pero este año la Presidente decidió trasladarla a Madryn, puerto al que llegaron unos 4.000 soldados luego de la rendición en Malvinas.
El otro enfoque particular fue el optimismo presidencial respecto de un futuro cambio en el status de Malvinas.
"Creo que las cosas no van a poder mantenerse así por mucho tiempo. Es demasiada incongruencia, demasiada inconsistencia", dijo la Presidente y llamó al Gobierno británico a ocuparse de los "verdaderos problemas".
En el mismo tono, la mandataria hilvanó una serie de definiciones. Uno de los ejes fue ratificar la postura antibélica: "La guerra sólo les sirve a los que venden armas", dijo, y anticipó que "mientras ellos envían naves de guerra, nosotros vamos a poner una nave científica" en la zona de Malvinas para investigaciones como parte de un acuerdo con Canadá.
"Lo único que hacen es militarizar el Atlántico Sur, que hoy está libre de todo conflicto", apuntó.
Fue más explícita y dura al sostener que "el coloniaje [del Reino Unido] es uno de los últimos vestigios de una de las lacras que más avergonzaron a las últimas centurias de la humanidad", al tiempo que planteó que "lo único que seguiremos pidiendo incansablemente es que se cumpla con el derecho internacional y se lo pedimos al Gobierno del Reino Unido".
La Presidente llegó una hora y media después de lo previsto. El acto se iba a realizar a las 12 pero se demoró para las 13.30. Cristina de Kirchner arribó a Madryn junto a Martín Buzzi, mientras que por otro lado llegó una comitiva oficial numerosa, encabezada por el vicepresidente Amado Boudou.
Luego, la mandataria retomó un planteo que fue central en el acto del año pasado: el pedido a la Cruz Roja para que intervenga ante el Reino Unido para pedir que se puedan hacer estudios para identificar los restos de los "soldados desconocidos" enterrados en las islas.
En Malvinas están los restos de 123 N/N, en el cementerio de Darwin: "soldados argentinos sólo conocidos por Dios". Cristina de Kirchner indicó que junto con el Ministerio de Justicia, localizaron a 100 familiares de esos combatientes, y que 91 de ellos dieron el permiso para que se les realicen pruebas de ADN y descubrir así su identidad.
Agregó, a su vez, que "durante mucho tiempo se quiso hacer desaparecer a los que habían combatido".
"Quisieron hacernos olvidar a los argentinos que las Malvinas son argentinas y que son una causa inclaudicable para todos nosotros. No es solamente una causa argentina. Si de algo me siento plena de amor es por haber logrado con el acompañamiento de todos los mandatarios de América latina que Malvinas no sea sólo una causa nacional sino en una causa regional de soberanía y en una causa global de lucha contra el colonialismo" sostuvo.
Enemistades
El tramo final fue un tránsito ambiguo. Por un lado, desplegó un tono pacifista referido a que Argentina "no tiene enemigos", solo "la pobreza y la desigualdad" a partir de lo cual llamó a la "unidad de los argentinos", en lo que pareció un mensaje a la oposición.
"Es bueno que los argentinos estemos unidos. Cada vez que nos hemos divido, han venido por nosotros y las grandes mayorías pagaron muy caro esa desunión", dijo.
"Les pido a todos, en honor de esos argentinos, que sin pedir nada entregaron todo, que cada argentino, cuando mire al costado o al frente, si ve a otro argentino, vea a un hermano con el cual hay que superar las diferencias, con el cual hay que coincidir en lo importante" agregó aunque aceptó que "no hace falta que pensemos todos igual. No hace falta ser exactamente iguales, eso no pasa en ninguna parte, ni siquiera dentro de una familia", agregó.
Sin embargo, en un mesa que se tradujo hacia dentro del kirchenrismo y referido a los distintos dirigentes que tienen matices con la presidente como los gobernadores de Santa Cruz, Daniel Peralta y de Buenos Aires, Daniel Scioli, la Presidente bandonó el pacifismo: "Los que se la pasan especulando nunca van a pasar a la historia, pasan los que se la juegan todos los días, todo el tiempo, por la patria, que es lo que queremos".


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