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Manía: reestatizan ex Fábrica Militar de Aviones de Córdoba
Nilda Garré
Ayer, en un brindis de fin de año, la ministra de Defensa, Nilda Garré, confirmó que está listo el proyecto de ley que pone fin al contrato de concesión y establece la toma de control de la empresa por parte del Estado. El anuncio no sorprendió a nadie; los presentes eran uniformados de las tres fuerzas que estaban al tanto desde hace meses de las intenciones de Defensa de terminar con la gestión privada, tal como se hizo a mediados de año con el astillero Tandanor. Tampoco lo será para el management estadounidense y criollo que dirige Lockheed Martin SA.
El proceso reestatizador del kirchnerismo se ha extendido desde el sector de los servicios públicos (Aguas, Aerolíneas Argentinas) a los de la producción para la defensa como lo son el astillero Tandanor y ahora la fábrica de aviones militares.
Garré mencionó también, en sus palabras de fin de año, los avances en los trabajos a terceros realizados por el astillero a partir de su retorno a la órbita estatal. No hubo detalles de cómo se implementará el acceso de Defensa a la gestión de la ex AMC, pero se sabe que no será a título gratuito; hay en danza la frio-lera de 25 millones de dólares, cifra que sería la prenda de negociación de los estadounidenses para dejar las oficinas de la planta cordobesa.
La ministra agregó que la brasileña Embraer no tomará la concesión que deja vacante Lockheed Martín como en un principio se había especulado entre sus colaboradores más estrechos. Los brasileños mantuvieron varias reuniones de carácter técnico, una de ellas fue liderada por Raúl Garré, jefe de Gabinete y hermano de la ministra, y también efectuaron visitas a la fábrica cordobesa. Pero, al parecer, Embraer no deseaba invertir en la moderni-zación de la planta y sólo se llegó a la posibilidad de que la firma brasileña coloque algunas órdenes de manufacturación de partes de aeronaves de su línea de producción (el avión de pasajeros C-170) cuando la planta cordobesa pase a manos estatales.
El continuidad del programa de construcción del Pampa no estaría en peligro si cae la concesión -aseguran fuentes de Defensa- pues la Fuerza Aérea adquirió la patente a sus propietarios originales: el conglomerado alemán Dornier que estaba asociado a la vieja Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, antes de que Lockheed se hiciese cargo de su desarrollo.


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