11 de diciembre 2008 - 00:00

Manía: reestatizan ex Fábrica Militar de Aviones de Córdoba

Nilda Garré
Nilda Garré
El Gobierno se apresta a reestatizar la planta de la ex Fábrica Militar de Aviones de Córdoba (conocida en el ambiente militar como Área Material Córdoba, AMC) que es-taba concesionada a la empresa norteamericana Lockheed Martin.
Ayer, en un brindis de fin de año, la ministra de Defensa, Nilda Garré, confirmó que está listo el proyecto de ley que pone fin al contrato de concesión y establece la toma de control de la empresa por parte del Estado. El anuncio no sorprendió a nadie; los presentes eran uniformados de las tres fuerzas que estaban al tanto desde hace meses de las intenciones de Defensa de terminar con la gestión privada, tal como se hizo a mediados de año con el astillero Tandanor. Tampoco lo será para el management estadounidense y criollo que dirige Lockheed Martin SA. 

Prórroga

El último acuerdo entre la empresa y Defensa -se encargó la tarea a Oscar Cuattromo, secretario de Planeamiento- establecía la prórroga de la concesión hasta 2009. En esa negociación, el Gobierno modificó el criterio con que Lockheed Martin cobraba sus servicios: se le paga por tarea cumplida y no por horas trabajadas por los obreros, pues con esta última metodología era difícil conocer el nivel de productividad y efectividad de los contratos. El acuerdo firmado, denominado contrato 07, establecía, además, las condiciones bajo las cuales se daría fin a la concesión en el caso de que alguna de las partes decidiera no renovar la relación contractual. Y se acordaba que tal decisión debía comunicarse con anterioridad al 31 de diciembre de 2008.
El proceso reestatizador del kirchnerismo se ha extendido desde el sector de los servicios públicos (Aguas, Aerolíneas Argentinas) a los de la producción para la defensa como lo son el astillero Tandanor y ahora la fábrica de aviones militares.
Garré mencionó también, en sus palabras de fin de año, los avances en los trabajos a terceros realizados por el astillero a partir de su retorno a la órbita estatal. No hubo detalles de cómo se implementará el acceso de Defensa a la gestión de la ex AMC, pero se sabe que no será a título gratuito; hay en danza la frio-lera de 25 millones de dólares, cifra que sería la prenda de negociación de los estadounidenses para dejar las oficinas de la planta cordobesa.
La ministra agregó que la brasileña Embraer no tomará la concesión que deja vacante Lockheed Martín como en un principio se había especulado entre sus colaboradores más estrechos. Los brasileños mantuvieron varias reuniones de carácter técnico, una de ellas fue liderada por Raúl Garré, jefe de Gabinete y hermano de la ministra, y también efectuaron visitas a la fábrica cordobesa. Pero, al parecer, Embraer no deseaba invertir en la moderni-zación de la planta y sólo se llegó a la posibilidad de que la firma brasileña coloque algunas órdenes de manufacturación de partes de aeronaves de su línea de producción (el avión de pasajeros C-170) cuando la planta cordobesa pase a manos estatales

Sobrevivencia

La empresa de los Estados Unidos administra desde hace 12 años la ex Fábrica Militar de Aviones, que fue privatizada por Carlos Saúl Menem. Sobrevive con dos contratos de prestación de servicios para la Fuerza Aérea Argentina (FAA), el 05, regula el mantenimiento y la modernización de las aeronaves militares de la FAA (con un presupuesto para 2008 de 34 millones de pesos), sus motores y componentes, así como la fabricación de partes y repuestos y el 06, abarca la fabricación de 10 fuselajes de IA-63 Pampa (serie II), más el diseño y la implementación del proyecto de remotorización de los Pampa en servicio. Está previsto -dentro del mismo contrato- el desarrollo e instalación de un simulador de vuelo de Pampa en la IV Brigada Aérea. Hubo siempre ciertas críticas a los niveles de producción de la concesionaria estadounidense. El gobernador Juan Schiaretti suele decir que la muestra del fracaso de la concesión es que el avión Pampa, heredero del Pucará IA63, nunca pudo ser vendido fuera de la Argentina, aunque estuvo en la final de dos licitaciones en los Estados Unidos.
El continuidad del programa de construcción del Pampa no estaría en peligro si cae la concesión -aseguran fuentes de Defensa- pues la Fuerza Aérea adquirió la patente a sus propietarios originales: el conglomerado alemán Dornier que estaba asociado a la vieja Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, antes de que Lockheed se hiciese cargo de su desarrollo.

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