Un refrescado Eduardo Duhalde apareció ayer en la sede de su unidad básica del Movimiento Productivo junto al rabino Sergio Bergman para pedir diálogo al Gobierno Kirchner. Entonó su lema conocido: «Estamos condenados al éxito».
Eduardo Duhalde reapareció ayer en la sede de su Movimiento Productivo Argentino y le pidió directamente a la presidente Cristina de Kirchner que convoque a todos los sectores al diálogo, poniendo como ejemplo la actitud que asumió durante su interinato presidencial en 2002.
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El ex presidente regresó de una gira por Europa y Estados Unidos, y exhortó anoche a la presidente Kirchner a «un mayor diálogo» para construir «consensos» tras lo que definió como el derrumbe de los «grandes liderazgos» en las pasadas elecciones.
En su primera aparición pública luego del traspié electoral kirchnerista, el dirigente bonaerense señaló que los comicios «son el pasado» y llamó a «trabajar hacia el futuro» sin «peleas ni agravios» porque aseguró que «la gente tiene miedo al futuro», y la situación nacional «es grave por errores del pasado».
«Con respeto quiero decirle a la señora presidenta que el camino vuelve a ser el diálogo, que la necesidad de consenso es igual a la que había en 2001. Tenemos todas las posibilidades, la Argentina tiene futuro», señaló Duhalde al hablar en la sede de su organización en el barrio porteño de Congreso.
Enfocado en la vuelta del bipartidismo de cara a las presidenciales de 2011, Duhalde remarcó que «antes de ir a elecciones» es necesario «lograr 5 o 6 acuerdos» sobre «cuestiones de Estado», a fin de que estas «dos fuerzas políticas fuertes» como la UCR y el PJ «puedan enfrentarse con capacidad».
«No hay otro camino: debemos terminar para siempre con las peleas y los agravios, tenemos que juntarnos los argentinos porque la situación es muy difícil», advirtió Duhalde. Y luego de convocar a la clase política a «actuar con patriotismo, sentarnos y escucharnos», concluyó su discurso con su usual frase: «Los argentinos estamos condenados al éxito».
Lo acompañaban dirigentes como Carlos Brown y el rabino Sergio Bergman, invitado especial de Duhalde, quien repitió conceptos como la importancia del control ciudadano de la gestión pública.
Duhalde tiene todavía pendiente una reunión con el sindicalista disidente Gerónimo «Momo» Venegas, jefe de las 62 Organizaciones Peronistas y del gremio UATE de trabajadores rurales. Venegas impulsa a Duhalde para conducir el PJ de la provincia de Buenos Aires y también milita en las filas de Unión-PRO, donde llevó a Claudia Rucci como candidata a diputada en la lista que encabezó Francisco de Narváez. La cercanía de Duhalde y Venegas llevó ayer al jefe de la CGT, Hugo Moyano, a elogiar al lomense -ver nota aparte- para no quedarse afuera del proceso de recomposición del peronismo tras las renuncia de Néstor Kirchner a la conducción del partido.
Por ahora, Duhalde concentrará su poder de fuego en la vida interna del PJ, temeroso de que el Gobierno Kirchner lo tilde de «desestabilizador» de las instituciones. Alejado de De Narváez, quien junto a Mauricio Macri optó por desperonizar su campaña electoral, el ex presidente profundizará también sus contactos con Felipe Solá, el único peronista disidente de ese espacio que no reniega de la simbología peronista.
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