16 de abril 2015 - 00:55

Manso y neutral, como todo consenso

• UN RADICAL CON VARIOS DIPLOMÁTICOS Y EX DEL PERONISMO DIERON DOCUMENTO PARA 2016 QUE PODRÍAN FIRMAR TODOS

 El documento del llamado "grupo Consenso", conocido ayer, se esperaba como un cañonazo a la política exterior del Gobierno. El texto podría, sin embargo, ser suscripto por la actual Cancillería, porque enumera objetivos de la política exterior que el Gobierno, con poco esfuerzo, afirmaría que intenta cumplirlos.

El grupo firmante -diplomáticos, exdiplomáticos y analistas en temas globales- podría decir que el Gobierno no es eficaz en lograr resultados de esa agenda, pero eso no figura en el escrito, al que le ponen la firma, entre otros, los exvicecancilleres de gobiernos peronistas (también del actual) Andrés Cisneros (a quien se le atribuye el primer borrador), Juan Archibaldo Lanús, Fernando Petrella y Roberto García Moritán; embajadores y exembajadores también del mismo signo del partido que hoy gobierna, como Jorge Faurie, Rogelio Pfirter, Juan Pablo Lohlé y Diego Guelar, y baqueanos de la agenda externa, como Jorge Castro y Pascual Albanese. En ese universo de herederos de Perón se destacan, solitarios, el radical Jesús Rodríguez y el macrista Fulvio Pompeo. Los caracteriza, a casi todos, su incuestionable trayectoria de servidores de la diplomacia argentina.

La versión del documento distribuida ayer invita a sumar firmas, y hasta las 21 se habían registrado las adhesiones de los dirigentes Alfredo Atanasoff, Alieto Guadagni y Eduardo Amadeo, también herederos del General. Hasta esa hora no se conocían adhesiones de funcionarios del Gobierno que podrían, sin riesgo, sentirse identificados con esta propuesta.

Lo más vehemente del escrito es la reiteración del "se debe", lo más cercano a una crítica, y que asume una de las objeciones de la oposición política a las cancillerías kirchneristas, que han aislado al país del mundo y que lo han apartado de los países de "identidad occidental". Discutible reproche hacia un Ejecutivo que halaga la agenda del Gobierno de los Estados Unidos en todos los objetivos que le importan a Washington (seguridad, antiterrorismo, derechos humanos, política nuclear, narcotráfico, lavado de dinero y, más cerca de ahora, relaciones con Cuba e Irán).

El documento lleva el título de "Seremos afuera lo que seamos adentro", un lema que podría expresarse, sin quebrar su significación, si se cambiasen los términos (algo así como "Seremos adentro lo que seamos afuera"), y pondera la oportunidad de participar de los foros internacionales, ejercer la multilateralidad en un mundo cambiante, acentuar la integración, estrechar las relaciones con Brasil, aprovechar las ventajas en la producción de alimentos y energía, darles valor agregado a los productos primarios, mirar al Mercosur, pero también al Asia-Pacífico, y reivindicar la soberanía criolla sobre las islas Malvinas. Todo cierra con un oportuno brindis papal al citar el lema de la "cultura del encuentro" de Jorge Bergoglio.

Se entiende la mansedumbre de la propuesta, que nadie se animaría a contradecir en serio, porque ese alineamiento ha sido tradicional en los gobiernos peronistas, extracción de la totalidad de los firmantes, con la excepción de Rodríguez.

También es comprensible la neutralidad del escrito si la intención es la de buscar algún consenso para gobiernos futuros, y si la expertise de la mayoría es la diplomacia, un arte -que también es ciencia, diría algún estadista- en el cual la prudencia con las palabras y los gestos es una norma principal.

El contenido de este aporte, por su neutralidad y mansedumbre, traslada el interés de su lanzamiento a la personalidad de los firmantes, todos peronistas de la disidencia (salvo Jesús) que antes -aunque no en este documento- han manifestado críticas ásperas a las cancillerías Kirchner. Ahí es donde radica la pimienta de este posicionamiento, que intenta aportar un nuevo franco a la puja preelectoral.