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Mar del Plata: a toda orquesta con Valentino
• CON CIERTO DESORDEN, AVANZA EL NUEVO FESTIVAL
Uno de los momentos cumbre del Festival hasta ahora: la proyección en copia restaurada de “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” (1921), con música en vivo de la Orquesta Sinfónica de Mar del Plata.
Pero ese regreso a los 90 fue sólo parcial. No hubo estrellas internacionales ni dispendiosos cócteles, ni estaban las chicas de la Guardia del Mar (ni las otras), como en aquel entonces. Por suerte varias diferencias favorecen a la actual etapa: hay más cine argentino, muchas reuniones informativas y formativas del Programa País y similares, para estudiantes, profesionales y público en general, y un abundante lote de publicaciones que ya están impresas y algún día han de llegar.
En cuanto a buenas películas, que deben rastrearse entre una enorme maleza de títulos, este fin de semana se destacaron dos funciones memorables: "Un tango más", de Germán Kral, con la presencia en la sala de sus míticos protagonistas Juan Carlos Copes y María Nieves (y la historia muy bien contada de sus búsquedas, triunfos, amores y desamores en la pantalla), y "Los cuatro jinetes del Apocalipsis", de Rex Ingram, 1921, en copia fabulosamente restaurada por los historiadores Kevin Bronlow y David Gill, presentada por este último, proyectada en 35 mm. en un aparato de velocidad variable instalado al efecto, a cargo de dos técnicos especializados, y, lo máximo, con música en vivo a cargo de la Orquesta Sinfónica de Mar del Plata, esta vez dirigida por su anterior titular, el maestro Guillermo Becerra. Dos horas y media de proyección de una historia conmovedora, con una música que ponía piel de gallina y la sala del Colón repleta hasta el gallinero. Las ovaciones fueron atronadoras.
"Un tango más" (ex "El último tango") promete estrenarse en diciembre. Ojalá, porque vale la pena. Y "Los cuatro jinetes del Apocalipsis" debería darse algún día en el Colón porteño. La gente la registra por una escena de Rodolfo Valentino disfrazado de andaluz en La Boca, pero es más que eso. En cuanto a la competencia oficial, ya han pasado cuatro títulos:
El drama experimental "Eva no duerme", de Pablo Agüero, Argentina, que había debutado en San Sebastián, se presentó ahora ante sus connacionales y fue bien recibido, con elogios sobre todo para Daniel Fanego por su representación del general Pedro Aramburu secuestrado, y también por el uso creativo del sonido.
"O futebol", de Sergio Oksman, España, siguiendo distanciadamente a padre e hijo brasileños durante el Mundial, emocionó a cuatro señoras y, aunque parezca mentira, durmió al resto de la sala. Pero no estaría mal para el Bafici (mejor resulta "3 millones", con Jaime Roos e hijo en el Mundial de Sudáfrica). "Koza", del eslovaco Ivan Ostrochovsky, cuento monocorde y alargado de un boxeador en la mala, gustó a los amantes del cine minimalista, pero no a los que saben de boxeo. "Sé que no es una película buena para ver de mañana", se excusó el director, iniciando una explicación también larga y monocorde.
En cambio "El abrazo de la serpiente", de Ciro Guerra, Colombia, en coproducción con la Argentina, aunque le sobren varios minutos, gustó a casi todo el mundo, porque asombra e hipnotiza con una historia en dos partes sobre la relación entre exploradores científicos y conocedores indígenas de la selva amazónica, y la historia y la fotografía, en blanco y negro, son hipnóticas. Para mayor gloria, en la presentación estuvo don Antonio Bolívar Salvador Yangiama, ecologista de mérito que hace de indio viejo y es un auténtico indio que ahora alterna entre la selva, Bogotá, Cannes, donde estuvo en mayo último, y Mar del Plata. No habrá estrellas internacionales, pero hay gente que vale la pena conocer (y era curiosa la cantidad de mujeres que lo abrazaban y querían sacarse una foto con él; quién sabe qué hubiera pasado si venía Nilbio Torres, el indio más joven).


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