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Mar del Plata, con un vigoroso film sobre Unamuno
El veterano gran intérprete José Luis Gómez en la piel de Don Miguel de Unamuno, sobre su agónico final de enfrentamiento a los falangistas en Salamanca.
Por su parte, "La isla del viento" se encontró ayer con el primer público de su vida, y por lo pronto se ha ganado el mayor aplauso del día. No es pretenciosa, tampoco es ningún prodigio, tiene algunos lastres y recursos ingenuos, pero pone ante nuestros ojos una figura histórica ejemplar, en dos momentos también ejemplares de su vida: don Miguel de Unamuno, primero durante el destierro en la isla de Fuerteventura, Canarias, en 1924, y luego cuando su famoso discurso de 1936 en la Universidad de Salamanca, por el cual fue inmediatamente castigado con arresto domiciliario hasta su muerte, ocurrida pocos meses después.
Seguramente el lector recordará su frase más conocida: "Vencereis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha." Esa, y otras cuantas verdades, les dijo en la cara a los falangistas que estaban allí exaltados por una serie de oradores y por el propio general Millán Astray, fundador de la Legión. Se le fueron encima, y si no lo mataron ahí mismo fue porque la propia doña Carmen Polo de Franco y el obispo se pusieron delante y lo llevaron hasta su casa.
Esa escena, con los discursos abreviados, el nervio y el actor adecuados, y filmada en el lugar exacto de los hechos, redime de sus limitaciones a la película y justifica su existencia y difusión. Y el actor que se luce encarnando al anciano héroe, corresponde decirlo, es el veterano José Luis Gómez, uno de esos rostros que mejor han representado el cine español en los últimos 40 años, desde aquel protagónico tremendo de "La familia de Pascual Duarte" hasta su aparición como el productor teatral que en "Truman" le hace recriminaciones a un enfermo.
"No lo mataron, porque era el intelectual más prestigioso de España", opinaba ayer el actor. "Y el más desgraciado. Sus hijos lucharon en bandos diferentes. Y murió tras recibir la visita de un querido discípulo que se había vuelto fascista. Quién sabe cómo discutieron ese día". Pero hay algo más. "Al comienzo Unamuno, aun siendo republicano y socialista, apoyó el levantamiento militar. ¿Por qué lo apoyó? Porque consideró que la República estaba cometiendo graves desmanes, como los asesinatos de curas y opositores. Pero enseguida vio que los franquistas eran todavía peores y les quitó el apoyo. Su discurso fue un acto de expiación pública, además de un gesto de bravura y coraje civil sin parangones. El fue el único intelectual español que se plantó delante del dragón, cuando el dragón estaba echando fuego por la boca".
Para José Luis Gómez, los escritos de Unamuno "han alimentado mi relación seria, aplicada, nutricia, con la Gran Palabra de los mejores autores españoles". Para el joven director, en cambio, "esos escritos que nos hacían leer en la escuela eran muy aburridos, hasta que un día vi unas fotos de Unamuno en alpargatas montando un camello y empecé a considerarlo de otro modo". Las fotos corresponden a su vida en la isla, donde alentó varias mejoras, explicó Enekoiz Noda, que interpreta a un futuro dirigente regional, Ramón Castañeyra. Eso, y el molino de viento marca Chicago (motivo de conflictivo contra el monopolio de venta de agua) son datos ciertos. Lo mismo, la presencia de una poeta argentina interpretada por Ana Celentano.
"No es un invento por razones de coproducción", aclaró el director. "Durante años Delfina Molina de Vedia, poeta y sufragista, mantuvo relación epistolar con Unamuno. Se conservan sus cartas. No lo decimos, pero ella se fue con su hija hasta la isla, con la intención de traerlo refugiado a la Argentina. Otros dicen que para fugarse con él a Paris". Como sea, por ahí anda una foto de los tres paseando en camello.


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