7 de diciembre 2009 - 00:00

Maradona y Messi, más iguales que diferentes

En 1996 Diego Maradona recibió el Balón de Oro a la trayectoria; trece años después, Lionel Messi obtiene el mismo reconocimiento, pero como mejor futbolista del mundo.
En 1996 Diego Maradona recibió el Balón de Oro a la trayectoria; trece años después, Lionel Messi obtiene el mismo reconocimiento, pero como mejor futbolista del mundo.
Tener «la 10» en la espalda en el seleccionado argentino no es una tarea simple para un jugador de fútbol, no sólo por la función que cumple dentro de la cancha, sino por cargar con la historia de quienes vistieron esa camiseta. Diego Armando Maradona sabe mejor que nadie la responsabilidad que esto implica, conoce de presiones y cuestionamientos.

«La Pulga», en un seleccionado cuestionado, encabeza, sin duda, el ranking de los más reprobados. Es uno de los jugadores más caros del mundo, que se desempeña con éxito en el Barcelona y que aún no ha podido demostrar todo su virtuosismo con la celeste y blanca. Esta realidad es fácilmente comparable con la suerte de Diego en el Mundial España 82. En aquella época, la prensa deportiva era muy crítica con «El 10», como ahora lo es con el rosarino.

Con hacer sólo un repaso de la historia, podemos encontrar diferentes dichos que afirman esta teoría. Si se juega a cambiar el nombre «Maradona» por «Messi», en la cobertura de la Copa del Mundo de fútbol de 1982, no se notaría el paso del tiempo. «Llegó cargado de responsabilidades en un Mundial en donde tiene la obligación de demostrar sus excelentes cualidades, porque está considerado como uno de los mejores jugadores del mundo», expresó el suplemento deportivo de La Nación el 22 de junio de 1982 en la previa con el partido con El Salvador. En esa misma época, a Diego Maradona se lo cuestionaba por el millonario pase -u$s 8 millones- de Boca al club catalán. «Era muy grande su compromiso por su transferencia al Barcelona, su fama, su lesión. Empezó como para comerse el estadio y a los belgas. Pero de pronto se acabó, se quedó quieto, no fue eje», condenaba el diario Clarín el 14 de julio de 1982. En aquel partido que enfrentó el seleccionado en España en el Mundial de 1982, los titulares siguieron condenando a Diego, en un seleccionado que desilusionó contra un débil rival como Bélgica, con el que perdió 0-1: «La desilusión por la actuación de Maradona fue notable», decía La Nación.

El equipo de figuras de 1982 venía victorioso y relajado, eran campeones del mundo, y eso era justamente lo que no se notaba en las canchas. Pronto se acabó el juego para los argentinos, el 2 de julio quedó eliminado contra Brasil, 3 a 1. En la edición de El Gráfico de ese mes, una nota de más de dos páginas se titulaba: «¿Por qué decepcionó Maradona?». Las razones que dan sirven para explicar aquella época que atravesaba Maradona y la realidad que hoy vive Lionel: «Las cifras millonarias perturban... Se produce un mareo muy grande». «Llegó como el mejor jugador del mundo y con el precio más alto, pero no lo demostró». «Cuando el Barcelona sea local, contará con todas las garantías que no tuvo actuando para la Argentina...». Sin lugar a dudas, cualquiera de estas citas sirven con el presente de «La Pulga».

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