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Maratón de consultores adelanta desde hoy estrategia del balotaje
Sobre la mesa aparecerán sondeos que hasta ahora no vieron los presidenciables y habrá regresos y salidas de consultores externos, incluidos algunos que no operan desde adentro de las fórmulas sino como líberos.
La semana pasada, el sciolismo puro estuvo solo en cuanto a asesoramientos, casi a la deriva. Se había suspendido todo asesoramiento de campaña hasta revisar la estrategia. En esto Daniel Scioli no acepta imposiciones y suele tener choques con los asesores de campaña del país y especialmente el equipo de estadounidenses que dirige James Carville, el mismo que guía la campaña presidencial de Hillary Clinton y que tiene experiencia en otras elecciones en el país. Puede decirse que Scioli entró en silencio de asesoramiento desde el domingo y recién hoy su equipo volverá a tomar forma.
No se trata sólo de la campaña de Scioli: el fin de semana se organizó un encuentro de los hombres de Mauricio Macri con los resultados del último focus group que encargó Cambiemos. En ese caso está en juego la amplitud de movimientos que le dejarán a Jaime Durán Barba. En las últimas semanas al ecuatoriano le habían puesto un coro alrededor que limitó sus opiniones. El macrismo pareció más inclinado a escuchar ideas radicales con un discurso de choque que dejó de lado a Durán Barba y en parte también a algunos consejos de Marcos Peña. Eso puedo cambiar esta semana.
En el búnker del sciolismo de Banco Provincia hoy va a estar de nuevo sobre la mesa otro contrapunto entre locales y extranjeros, con pinceladas parecidas al de Cambiemos. Hay que incluir allí las opiniones de Alberto Samid, pero sólo en territorio de La Ñata.
Scioli no siguió una estrategia consensuada con el equipo de hombres de Carville y eso provocó rispideces. En estos días, además, desembarcaron los brasileños en el más estricto secreto y operando desde afuera del equipo de Scioli.
Si hay un "Duda boy" o no en esto aún es materia de discusión, pero se anticipa un calco de la campaña de segunda vuelta de Dilma Rousseff . Es decir, ataque y batalla.
Más que una cuestión de nombres, en el búnker sciolista hay una decisión técnica de un tipo de campaña que se va a hacer y de ahí vendrá el contrapunto con los estadounidenses que se meten de nuevo en la campaña.
El último encuentro entre el delegado de James Carville y Scioli fue 10 días antes de las elecciones del 25 de octubre. Ese día el candidato escuchó un diagnóstico que no le gustó: los estadounidenses le recomendaron alejarse lo máximo posible de la gestión de Cristina de Kirchner.
Quienes estaban presentes vieron a un Scioli molesto con la recomendación, por lo que los estadounidenses se fueron sólo con una promesa: "Déjenme ese tema a mí, yo lo puedo manejar". No quiso, entonces, dar nuevas instrucciones Scioli a su tropa en ese momento sobre la distancia que debía mantenerse la campaña de la imagen presidencial.
Ese día los hombres de Carville le llevaron un sondeo que anticipaba el escenario que se vivió el domingo siguiente y también ante esa foto Scioli se mantuvo en su estrategia.


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