24 de agosto 2015 - 00:56

Marcar la cancha, la tarea de Cristina hasta las elecciones

 Cristina de Kirchner está enfrascada en la gestión diaria de su Gobierno y en producir hechos y tomar medidas hasta el último día, y se aleja de la campaña presidencial que elegirá a su sucesor en la Rosada.

Sólo estará para "marcar la cancha", como lo hizo el jueves pasado, o para mantener la mística "del proyecto". Si antes la consigna era "el proyecto es el candidato", ahora pasó a ser "reelección para el proyecto".

En el discurso del jueves, muchas frases estuvieron dirigidas hacia el candidato del oficialismo, Daniel Scioli. Si bien la Presidente dijo que "no estaba enojada", hay ciertas molestias en el seno del poder hacia el candidato oficialista, por algunas dudas respecto de posturas que ha tomado públicamente o ante distintas noticias que aparecen y que este no desmiente o deja pasar.

Lo peor que le puede pasar a Scioli en este momento es perder apoyo del kirchnerismo o de la militancia de La Cámpora. Desde la Rosada, y aun desde el propio entorno del candidato del Frente para la Victoria, lo ven como "encerrado" o "ensimismado", escuchando a unos pocos, que no serían los mejores consejeros, o que responderían a intereses enfrentados al kirchnerismo. No se ve aún una campaña sincronizada, con un claro oAbjetivo y con un mensaje contundente. Y esto despierta preocupación, en la Rosada y también en algunos históricos sciolistas.

"Aun no ganó. Tiene que enderezar rápidamente la campaña para salir a buscar los votos que le faltan...", sostienen desde algún despacho de la Rosada. "Nosotros ayudamos, estamos para eso, pero él debe dejarse ayudar y no dejarse apretar por algún diario, como pareciera que está ocurriendo", advierten desde la Rosada.

Sólo la aparición pública de la ministroa de Economía del gobernador, Silvina Batakis, el miércoles a la noche en televisión, entusiasmó al kirchnerismo. "La debería mostrar más Scioli, si es que expresa su pensamiento económico. Es muy clara, convincente, contundente en las definiciones y está entusiasmada con el proyecto, aunque marque diferencias", sostiene un vocero del Gobierno. Y desde el Gobierno siguen advirtiendo: "Aníbal es Cristina en la provincia de Buenos Aires", como marcando diferencias.

A todo esto, en la vereda de enfrente, el macrismo se apresta para dar la batalla en octubre y forzar un balotaje que, según todas las encuestas recientes, es lo que va a ocurrir. "En un mano a mano estamos 50 a 50, puede ser para cualquiera de los dos", sostienen desde el macrismo.

Mauricio Macri desplegará buena parte de la campaña al norte del país, donde han aflorado diferencias con los socios radicales por la campaña para las PASO,(el massismo salió segundo en varias provincias) y en la vital provincia de Buenos Aires.

María Eugenia Vidal ha pasado a ser "la mimada" del PRO. Si no es electa gobernadora en la provincia, su nombre figura tanto en la lista de Macri como la de Horacio Rodríguez Larreta, para ocupar puestos claves en uno u otro Gobierno.

El electo jefe de Gobierno porteño demorará hasta que se defina la elección presidencial la designación de sus colaboradores.

Si Macri llegara a la Presidencia, María Eugenia Vidal sería la jefa de Gabinete y buena parte de los ministros que lo acompañan en la Ciudad pasarán a la órbita nacional. Si pierde la presidencial, Vidal será jefa de Gabinete en la Ciudad, y algunos ministros actuales seguirían en funciones.

A todo esto en el massismo, dispuestos a dar batalla hasta octubre, muchos de los actuales candidatos que pertenecen al peronismo ya tienen su compromiso con Scioli para apoyarlo para una segunda vuelta electoral, ante la alternativa Macri o Scioli. Por más que se diferencien ahora, no tienen pensado traicionar su identidad peronista en comicios tan decisivos.

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