20 de noviembre 2016 - 00:14

Marcelo Elizondo: "Los efectos de ser un país desvinculado están a la vista"

Trump, el proteccionismo comercial y las causas de por qué la Argentina es una de las cinco economías más cerradas del mundo.

Marcelo Elizondo: Los efectos de ser un país desvinculado están a la vista
Proteccionismo fue el concepto que más se repitió al momento de evaluar el impacto que tendría la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos en el comercio exterior.

Motivados por el análisis de los discursos de campaña del republicano -que denotaban una impronta nacionalista para cada política- las opiniones que se inclinaron por señalar que las exportaciones e importaciones sufrirán una retracción sin precedentes no reconocieran fronteras.

Lo más llamativo, no obstante, fue que en la Argentina las reflexiones no tuvieran en cuenta el desempeño reciente (incluso actual) del intercambio de mercaderías. De hecho, tal como afirma Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI, el país está entre las cinco economías más cerradas del mundo.

"Somos uno de los ocho países del mundo con menor nivel de exportaciones respecto del PBI. Sólo superamos a países africanos con los que la Argentina tiene poco en común y que prácticamente ni figuran en el comercio global", señaló Elizondo en diálogo con TRADE RADIO FM.

Pero la imagen empeora cuando se analiza el ratio de importaciones en relación con el producto: "La Argentina es el último país de los casi 150 relevados por el Banco Mundial", agregó, para concluir que "esta combina combinación nos transforma en una de las cinco economías más cerradas del mundo".

-¿No llama la atención el grado de alarma de proteccionismo que despierta la victoria de Trump en Estados Unidos, mientras que en la Argentina parece que no está en la opinión pública nuestro grado de inserción comercial en el mundo?

-Creo que no somos conscientes del grado de desvinculación productiva, comercial y económica que tenemos con el mundo. Y la verdad es que los efectos

están a la vista, aunque no las causas. La Argentina es un país que tiene mucha volatilidad en su situación cambiaria porque no hay flujo de dólares provenientes del comercio, y por lo tanto también hay dificultades en el ingreso de dólares por la vía financiera. Tenemos además una bajísima tasa de inversión en general porque no hay acceso a mercados y, a la vez, es muy baja la tasa de inversión extranjera. Sufrimos enormes dificultades para acompañar la evolución tecnológica de la producción, es decir, vemos problemas de competitividad de muchos sectores, y todo es consecuencia de ser un país desvinculado. Son muchos los efectos a los que nos llevan estas causas, que no están presentes en la opinión pública ni en las élites de toma de decisiones.

-Mas allá del voluntarismo de qurer volver a insertarse el mundo, ¿qué chances da el mundo hoy para que esto sea posible?

-Claramente el mundo está cambiando y hay una serie de movimientos críticos con la combinación de globalización y adelantes tecnológicos, y el gran hecho quer lo refleja es el resultado electoral de los Estados Unidos.

Sin embargo, el mundo está más preocupado por la evolución tecnológica -que es la responsable de los grandes cambios en el mundo del trabajo- que por la globalización productiva. El mundo exporta hoy el 30% de lo que produce, y el 80% de esa exportación se da dentro de las cadenas de valor. A esta punto llegó el grado de vinculación entre empresas más allá de las fronteras. Por lo tanto, imagino que Estados Unidos será más duro en la negociación con ciertos socios como México o China, pero no imagino el regreso a los aranceles de hace 50 o 60 años porque sencillamente se detendría la economía mundial y se provocaría mucho más daño a las empresas, el empleo y la producción de lo que se estaría pretendiendo corregir.

-¿Cómo imagina entonces esa competencia para la Argentina?

-Con muchas dificultades desde lo cualitativo y muchas más complejidades en términos de exigencia.

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