Los efectivos policiales dispersaron con gases lacrimógenos al grupo que intentó derribar las barreras metálicas instaladas en uno de los accesos al estadio y detuvieron a 24 manifestantes por llevar "material de depredación, máscaras antigases, palos, piedras y cuchillos". Cinco civiles resultaron heridos, uno de gravedad.
Personas con el rostro cubierto destrozaron decenas de tiendas y provocaron varios principios de incendio en el marco de la masiva protesta, calificada como "sin precedentes" por la propia Policía de Belo Horizonte. Las imágenes televisivas mostraron un impactante incendio en una concesionaria de vehículos.
La protesta se dispersó a raíz de la reacción policial, generando disturbios y corridas en las calles cercanas al estadio que se prolongaron por más de media hora.
El esquema de seguridad para el partido incluyó un cerco perimetral de tres kilómetros y movilizó a 5.500 efectivos de la Policía militarizada, que se sumaron a 160 oficiales de la Fuerza Nacional de Seguridad encargados de proteger las inmediaciones del Mineirao. Además, unos mil soldados del Ejército estuvieron ayer en estado de alerta.
Otro grupo de manifestantes acudió antes del partido al hotel donde se aloja la selección brasileña en Belo Horizonte y les pidió a los jugadores que no disputaran el encuentro, en forma de apoyo a las movilizaciones.
En la capital Brasilia, la Policía tomó posiciones en la explanada central donde están situados los ministerios y el Palacio de Planalto, la sede de la presidencia. Frente al Congreso, la organización Río de Paz -que combate la inseguridad- "sembró un balón por cada legislador y exigió que "asuman su responsabilidad" ante la sociedad.
| Agencias DPA, EFE y Reuters |

