27 de diciembre 2017 - 23:43

Margall bucea en una pasión poco conocida de Agatha Christie

DIÁLOGO CON LA AUTORA DE LA NOVELA "HUELLAS EN EL DESIERTO" La “dama del crimen” tuvo un episodio famoso en su vida cuando desapareció, misteriosamente, de joven. Este libro pone la luz sobre otro.

Gabriella Margall. Especializada en el género histórico romántico, publicó ahora una novela sobre Agatha Christie.
Gabriella Margall. Especializada en el género histórico romántico, publicó ahora una novela sobre Agatha Christie.
En la vida de Agatha Christie, la autora de policiales que ha vendido más de dos mil millones de ejemplares de sus obras, la argentina Gabriela Margall encontró una historia de amor, una "segunda primavera", donde la tímida escritora se convierte en seductora de un hombre al que lleva quince años. Eso es lo que narra en "Huellas en el desierto" (Vergara). Margall es historiadora y lleva publicadas once novelas romántico históricas.

Periodista: ¿Su novela está en el momento en que Agatha Christie desaparece? ¿Sabe que sobre eso se hizo una película?

Gabriela Margall: Sí, "Agatha", película inglesa de hace unos treinta años. A ella la encarnaba Vanessa Redgrave y la descubría en su escondite un periodista, Dustin Hoffman. Todo se originaba en que el marido de la escritora, el coronel Archibald Christie (ella por nacimiento era Agatha Miller) le planteó el divorcio porque se iba con su secretaria. Ella no quiso saber nada, desapareció por once días, y la buscaron con las peores conjeturas. Averigüé sobre esto la más que pude, pero no era lo que me interesaba sino lo que en su autobiografía ella llama "la segunda primavera", algo menos conocido que su huída, que es más conocida. Me interesó que hubiera tenido una aventura amorosa en medio del desierto de Irak, que le cambiaría la vida. Es el encuentro con el arqueólogo Max Mallowan, quince años menor que ella, que era parte de una expedición que está excavando la ciudad de Ur, que ella fue a visitar. A partir de allí vivieron su aventura. Hay descubrimientos, viajes, un misterio para resolver, en fin pasan muchas cosas además de una historia de amor.

P.: ¿Quiso ponerla en un misterio a resolver, al estilo de los que ella construía?

G.M.: No, no podía intentar algo así. Me dije que si escribía sobre ella tenía que haber un misterio. No sé si un misterio, pero hay un sueño recurrente, que ella cuenta, que me interesaba trabajar, que me gustaba que apareciera en la novela, es un misterio extraño en su vida relacionado con dos personajes secundarios. Además en "Huellas en el desierto" está el escenario. Soy profesora de Historia, docente en la UBA, y durante diez años dicté "Oriente Antiguo". Muchas veces mencioné al arqueólogo Mallowan, segundo marido de Agatha Christie. Conocía la historia pero nunca le había prestado atención. Un día me crucé en Twitter un link que me llevó a la información, y de pronto encontré que había mucho para contar porque la relación entre Max y Agatha es muy extraña. Ella, golpeada por el divorcio, encontró en ese hombre más joven la relación para el resto de su vida. Lo acompañaba a las excavaciones, excavaba, tomaba fotos. Mientras escribía "Asesinato en Mesopotamia" Max estaba haciendo una excavación arqueológica en Siria. Vivían un tiempo en Inglaterra y otro en Medio Oriente. A veces se encontraban con un amigo, Robert Graves, que los ayudaba en sus elaboraciones científicas y literarias.

P.: ¿Decidió salirse de la novela histórico romántica?

G.M.: Yo busco escribir historias de amor. Agatha Christie, junto a sus 66 novelas policiales no se privó de escribir 6 novelas de amor. A veces encuentro historias de amor que no pertenecen exactamente al género romántico. "La dama de los espejos", sobre Mariquita Sánchez, entra en esa categoría. Eso me permite experimentar. Siempre busco mantener mis lectores con lo que les gusta de mis historias, pero ellos saben que a veces me gusta buscar otro tipo de horizontes, infrecuentes en el género.

P.: ¿El éxito de su novela "El secreto de Jane Austen" la llevó a Agatha Christie? ¿Le gustan las escritoras inglesas?

G.M.:
Me gustan, y también escribir sobre escritoras. Las tengo como espejo. Me pregunto qué hacían, qué procedimientos tenían, cuál era su método de escritura, qué les pasaba cuando escribían. Hay dos escritoras estadounidenses de las que siento el impulso a escribir. Una, desde chica, Louisa May Alcott, la de "Mujercitas", cuya protagonista es escritora: la otra es Edith Wharton, la de "La edad de la inocencia". "La edad de la inocencia" es lo que aspiran a ser mis novelas cuando sean grandes. Entre las argentinas el gran modelo, es alguien influida por las escritoras inglesas, Silvina Ocampo.

P.: ¿En qué anda ahora?

G.M.: En once años llevo publicadas once novelas, es mucho trabajo. Ahora, en 2018, va a salir una colección de historia, corriéndome bastante de la escritora narradora, de la historia contada por mujeres. Es una colección que intenta recuperar el lugar de la mujer, centro de la historia argentina, contando las Invasiones Inglesas desde las mujeres, la Revolución de Mayo desde las mujeres, la Guerra Revolucionaria desde las mujeres. Buscamos fuentes de mujeres en cada caso. Es un intenso trabajo de investigación que hago con una compañera, Gilda Manso, y estamos muy entusiasmadas. Si nos contaron una historia sin mujeres es porque nos contaron la mitad de la historia. Buscamos recuperar la palabra femenina como fuente de la historia. Ser parte de una investigación académica que se viene haciendo desde hace 25 años, esa producción suele tener complicaciones a la hora de llevarla a la divulgación, a gente que no accedería a ella. Por ejemplo, en la lucha entre unitarios y federales al ser contada por mujeres no hay nada de Rosas, nada de Lavalle, mujeres que participan, que proponen listas de candidatos, que actúan en forma manifiesta o subterránea, muchas veces más desde lo cotidiano que desde lo histórico.

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