20 de mayo 2016 - 00:00

María Moliner y su batalla desde la palabra

Oscar Barney Finn: “Una obra que hace una defensa de la lengua, del idioma, y traza el retrato de una mujer ejemplar”.
Oscar Barney Finn: “Una obra que hace una defensa de la lengua, del idioma, y traza el retrato de una mujer ejemplar”.
 Durante muchos años, María Moliner fue la gigante de las letras españolas en la casi clandestinidad. Su "Diccionario de uso del español", que elaboró de forma tan artesanal como erudita entre principios de los años 50 hasta 1966, cuando lo publicó la editorial Gredos (que desde entonces no ha dejado de reeditar, ulteriormente en dos tomos), representó la llegada de la modernidad a la lexicografía en lengua española y también, como consecuencia directa, una bofetada al Diccionario de la Real Academia Española, en tiempos en que la institución monárquica todavía estaba empeñada en "fijar, limpiar y dar esplendor", además de impedir el ingreso de mujeres a sus sillones. Y si había una autoridad que se lo merecía, era ella. La obra de Moliner fue revolucionaria en varios sentidos, y muchos de sus criterios terminaron siendo adoptados tardíamente por la propia RAE, aunque el concepto de ordenamiento y búsqueda que ella puso en práctica, cuando ni se soñaba con la existencia de un Google o de "hipervínculos", sigue siendo insuperable. Sin embargo, además de todo eso, la vida misma de la educadora y bibliotecaria que enfrentó al franquismo es una historia aparte. 

Moliner es la protagonista de "El diccionario", del español Manuel Calzada (Premio Nacional de Literatura Dramática 2014 en Madrid), cuya versión para nuestro país estrena hoy a las 20 Oscar Barney Finn en El Tinglado (Mario Bravo 948), con interpretación de Marta Lubos, Daniel Miglioranza y Roberto Mosca. Dialogamos con Barney Finn:

Periodista: ¿Qué fue lo que lo atrajo de esta obra?

Oscar Barney Finn:
En primer lugar, la defensa que hace de la lengua, del idioma, y el maravilloso retrato que traza de su protagonista y su lucha personal contra los muchos infortunios que debió enfrentar. María Moliner, republicana, casada con un físico de izquierda, vivió desde la llegada de Franco al poder en un auténtico autoexilio. Atendía su casa y su trabajo como bibliotecaria y archivista, y sin descuidar nada de eso escribió el Diccionario. En su hermosa necrológica de ella, García Márquez dijo: "hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana. Se llama Diccionario de uso del español, tiene dos tomos de casi 3.000 páginas en total, que pesan tres kilos, y viene a ser, en consecuencia, más de dos veces más largo que el de la Real Academia de la Lengua, y -a mi juicio- más de dos veces mejor. María Moliner lo escribió en las horas que le dejaba libre su empleo de bibliotecaria, y el que ella consideraba su verdadero oficio: remendar calcetines".

P.: Además de eso, también enfrentó los efectos de la enfermedad de su marido y luego la suya propia, la arterioesclerosis cerebral.

O.B.F.
: Exacto. Por eso, en la obra, el tercer personaje, además de ella y su esposo, es el médico, con quien establece un vínculo muy especial cuando ella empieza a acusar los primeros síntomas de su mal. Yo encontré en el personaje de Moliner una oportunidad magnífica para volver a trabajar, dramáticamente, el personaje de su una mujer fuerte, en lucha constante. Y poder hacerlo con una actriz como Marta Lubos es un lujo.

P.: ¿Cómo llegó a usted la obra?

O.B.F.:
Me la ofreció Manuel Calzada cuando la estrenó mundialmente en Chile, donde yo estaba viviendo, y me interesó en el acto. Con Calzada, que la dirigió personalmente en Santiago, trabé una buena amistad. La versión madrileña se hizo luego en el Teatro de la Abadía, dirigida por José Carlos Plaza, el mismo que dirigió aquí a Leonor Manso y Virginia Innocenti en "Sonata otoñal", y allí la intérprete fue Vicky Peña. Fíjese qué coincidencia: Vicky es la hermana de Roger Peña, el autor de "Poder absoluto", la obra que estrené el año pasado.

P.: ¿Su puesta sigue un criterio similar?

O.B.F.:
No. Mi versión tiene un montaje muy distinto de la versión chilena, aunque sin tocar una sola línea del texto. En mi mirada, y tratando de no adelantar algunos elementos que debe descubrir el espectador, el acento está puesto en la interioridad de los personajes y no en los hechos mismos.

P.. Además de Marta Lubos, ¿cómo se distribuyen las otras partes?

O.B.F.:
Daniel Miglioranza interpreta al médico, Roberto Mosca al marido, y el cuarto es la voz de un juez, que va grabada, y que hizo Osmar Núñez. Yo hubiera deseado tenerlo también a él como personaje, pero luego decidimos que quedara de esa forma, que es la original. Me gustaría subrayar el trabajo en escenografía de Eduardo Espíndola, con quien ya trabajé en "Poder absoluto", y hemos formado un buen equipo.

P.: Y en junio estrena una nueva obra.

O.B.F.:
Afortunadamente sí. Haremos "La herencia de Eszter" de Sandor Marai en la sala de La Comedia, con Thelma Biral y Víctor Laplace.

Entrevista de Marcelo Zapata

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