28 de marzo 2014 - 00:00

Martirio: cantar a Chavela con el compás del flamenco

Martirio volverá a actuar en la Argentina, esta vez acompañada por su hijo, el guitarrista Raúl Rodríguez, con un homenaje musical a Chavela Vargas.
Martirio volverá a actuar en la Argentina, esta vez acompañada por su hijo, el guitarrista Raúl Rodríguez, con un homenaje musical a Chavela Vargas.
A María Isabel Quiñones Gutiérrez, conocido por su nombre artístico de Martirio, participó de la movida del pop/rock español en los '80 como parte del grupo Veneno, junto a Kiko Veneno y los hermanos Raimundo y Rafael Amador. Fue actriz y trabajó en cine. Y su entrada por la puerta grande a la Argentina se produjo cuando llegó para presentar, ya sobre finales de los '90, un álbum de coplas jazzeadas que hizo junto al pianista Chano Domínguez. Ha venido luego un par de veces, la última en 2012. Y ahora volverá para actuar junto a su hijo, el guitarrista y tresero (por el tres, una pequeña guitarra cubana) Raúl Rodríguez, y presentar su último álbum, "De un mundo raro. Cantes por Chavela", dedicado a recrear el repertorio de Chavela Vargas. Hará un único concierto el domingo 6 de abril en el teatro SHA. Dialogamos con ella.

Periodista: ¿Por qué un disco en honor a Chavela Vargas?

Martirio:
Porque la conocíamos, la admirábamos, la queríamos, y por haber podido estar y cantar con ella. Es querer devolverle una parte de sus enseñanzas, en nuestro compás flamenco de la manera más desnuda y verdadera que sabemos. Guitarra y voz.

P: Durante buena parte del siglo XX, la canción española fue referencia para los cantantes de este lado del océano. ¿En qué momento los cantantes latinoamericanos empezaron a ser recíprocamente referencia e inspiración para los ibéricos?

M:
Esa corriente de intercambio y fascinación mutua por la canción popular lleva dándose muchísimo tiempo, siglos. Son viajes, presencia, cultura, mezcla de razas, fusión de influencias. Desde que era pequeña, recuerdo escuchar sobre todo el tango, la música cubana, la mexicana, la brasileña; en fin, aquí se oía muchísimo y hasta ahora, según los nuevos ciclos que la música va dando. Pero es cierto que en los últimos veinte años ha habido una mirada de los intérpretes a los compositores latinoamericanos a partir de los años '40.

P: ¿Cómo fue el proceso que la llevó de aquel rock/pop a las coplas con Chano Domínguez y a la canción mexicana ahora?

M:
Me he ido acercando a músicas que me son comunes, a otras que se me han ido desvelando, a influencias de los músicos con los que he trabajado, de los países que he visitado y de la música que voy oyendo, la que me acapara, la que me enamora, la que siento dentro. Siempre ha habido circunstancias y causalidades que me han llevado a investigar géneros en los que me sentía cómoda, en los que podía aportar algo nuevo y que tiraban de mí como un imán, completamente aparte de intereses comerciales o modas. Todo sin otras especulaciones.

P: Ha compartido escenarios, en muchos lugares del mundo, con artistas de su país y de nuestro continente, de los más variados géneros y estilos. ¿Qué la lleva a mezclarse con gentes tan diferentes?

M:
Soy una gran melómana, y completamente heterogénea en mis gustos musicales. Soy amiga de muchos músicos, son mi gente. Si alguien me pide una colaboración y me veo en ella, y creo que puedo dar mi expresión, pues lo hago y siempre me aporta.

P: Usted lleva un nombre artístico que sería la delicia de muchos psicoanalistas. En su propio análisis, ¿por qué lo eligió?

M:
Me gusta el nombre, suena lleno. Significa testigo en griego. Yo soy una testigo de mi tiempo. Y como a los mártires, me va la vida en esta vocación, aunque luego me ponga la peineta en las nubes.

P: En algún momento eligió un aspecto (los anteojos negros, la peineta, las mantillas, etc.) para identificarse frente al público. ¿Se sigue sintiendo cómoda así?

M:
Siempre me ha divertido todo el proceso de la imagen, me lo paso en grande pensando, dibujando, encargando, probándome. Sin la fantasía en el escenario, no me siento cómoda. Me imagino un vestido o una imagen para lo que voy a cantar y voy haciendo hasta que esta todo terminado, con la suerte de contar con colaboradores excelentes. Aunque todo este proceso tiene mucho coste material y de esfuerzo, luego el resultado me deja muy tranquila, asentada, libre, a pesar de las maletonas que conlleva a la hora de viajar.

P: Repasemos sus visitas a la Argentina.

M:
Fui a La Trastienda con "Coplas de madrugá con el trío de Chano Domínguez. Luego volvimos al Teatro Coliseo. Después estuve con "25 años en directo" en el Gran Rex en 2012, con el piano de Jesús Lavilla y la guitarra de Raúl Rodríguez. Para mí, ir a Argentina es un regalo. Me siento muy feliz de volver, me encanta la cultura y la gente, me gusta la comida, las calles y los cafés de Buenos Aires, los rincones mágicos, el tango, me siento muy cerca en la conversación. Y en un lugar donde la emoción tiene tanta importancia y los sentimientos afloran en el arte en todas sus manifestaciones, llevar este disco con las canciones y el amor que le tenemos a Chavela, sabiendo cómo la han querido allí y cómo ella recordaba su amor por Argentina, es una ocasión muy apasionante y única, teniendo además a mi hijo como compañero musical, que se ha encargado de la producción, los arreglos y todo el proceso de trasladar las canciones a compás flamenco.

P: Respecto de eso, ¿qué sensación le produce cantar junto a su propio hijo?

M:
Sin duda es con quien mejor canto. Conoce mi repertorio y transita por los géneros con exquisita naturalidad, Es un enamorado de la música. El primer tresero flamenco y un gran guitarrista muy personal que conoce todo el proceso musical y que además siempre tiene ganas de aprender y no va de importante por la vida. Como persona, qué puedo decirte, es pa' comérselo. Y como músico todos lo quieren tener al lado.

P: ¿Cómo armará esta vez su concierto en Buenos Aires?

M:
El concierto es prioritariamente la presentación de este trabajo "De un mundo raro. Cantes por Chavela". Y en la segunda parte, tocaremos temas de mi repertorio anterior con arreglos de Raúl. Vamos los dos solos, en dúo, como lo hemos presentado en España. Es muy desnudo, pero a la vez muy intenso y apasionante.



Entrevista de Ricardo Salton

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