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Más cerca de la bomba: escalada de Irán en el enriquecimiento de uranio
Mahmud Ahmadineyad participó ayer en una exhibición de tecnología láser en Teherán. Pese a las protestas opositoras, el presidente se aferra al mando y encarna al ala más radical del régimen islamista.
El presidente Ahmadineyad, un confeso negacionista del Holocausto y promotor de la eliminación de Israel, hizo el anuncio ante el estancamiento de las negociaciones para que Irán derive el uranio a plantas enriquecedoras de este elemento a gran escala en terceros países para luego «reimportarlo», lo que facilitaría el monitoreo externo.
Como pauta de las intenciones de Irán, el guía de la República Islámica de Irán, Alí Jamenei, principal sostenedor de Ahmadineyad, afirmó ayer que la destrucción de Israel es «inminente». «Soy muy optimista respecto al futuro de Palestina y pienso que Israel está en decadencia», dijo ante un dirigente de la Yihad Islámica palestina. «Con la voluntad de Dios, su destrucción será inminente», agregó.
«Yo había dicho: demos dos a tres meses, y si no están de acuerdo, empezaremos nosotros mismos» a producir uranio al 20%, declaró Ahmadineyad al inaugurar una exposición dedicada a la tecnología láser. «Pero (las grandes potencias) empezaron a jugar con nosotros, aunque enviaran mensajes diciendo que querían encontrar una solución», agregó. «Ahora, doctor Salehi, empiece a producir uranio (enriquecido) al 20% con nuestras centrifugadoras», dijo Ahmadineyad, dirigiéndose al jefe de la Organización Iraní de Energía Atómica (OIEA), Ali Akbar Salehi, presente junto a él.
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«La producción de uranio altamente enriquecido comenzará en la planta de Natanz», anunció Salehi al canal estatal de televisión en lengua árabe Al Alam.
Según las expertos, el régimen iraní tiene en Natanz unas 7.000 centrifugadoras preparadas para el enriquecimiento, de las cuales ya estarían en funcionamiento unas 4.700. El uranio abastecería a un reactor ubicado en Teherán, la capital del país, que estaría preparado para producir 20 isótopos nucleares para el tratamiento del cáncer.
El uranio débilmente enriquecido (entre 3% y 5%) es utilizado como combustible en las centrales eléctricas nucleares, pero con un enriquecimiento superior al 80% permite fabricar una bomba atómica. La clave de la inquietud mundial radica en que, según los especialistas, el salto hacia el 80% puede darse con mayor facilidad que la progresión desde los primeros niveles hasta el 20%.
Las autoridades iraníes afirman que necesitan unos 120 kilogramos de uranio enriquecido para mantener operativo el reactor de Teherán, y exigen a la AIEA que se los facilite, como es su derecho al ser signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear.
El secretario norteamericano de Defensa, Robert Gates, reaccionó casi de inmediato al anuncio de Ahmadineyad y, desde Roma, instó a la comunidad internacional a «hacer frente común para presionar al Gobierno iraní». Gran Bretaña, por su parte, expresó su «profunda preocupación».
La sospecha que comparten EE.UU., Israel y Europa es que la República Islámica trata de dotarse del arma nuclear con fines de represión externa y como una potencial amenaza no sólo para el estado hebreo sino también para vecinos musulmanes. En cambio, el régimen reivindica su derecho a la producción nuclear con fines pacíficos, pese al marcado hermetismo con que ha manejado la existencia de dos plantas de enriquecimiento de uranio.
Irán rechazó en noviembre una propuesta hecha el 21 de octubre por el Grupo de los Seis (Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Gran Bretaña, Alemania) para el envío, en una sola entrega, de la mayor parte de sus reservas de uranio débilmente enriquecido a Rusia y a Francia, para ser transformado por esos países en combustible para su reactor de Teherán.
El diálogo continuó pero no llegó a ningún resultado, y la semana pasada, la AIEA reclamó a Irán que «tradujera en actos sus palabras».
Agencias AFP, Reuters, ANSA, EFE y DPA


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