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Masiva votación en Irak (y capitaliza Obama la audaz apuesta de Bush)
Una autoridad de mesa cuenta votos a la hora del escrutinio en la ciudad chiita de Kerbala. Sobresalió en la elección el alto porcentaje de sunitas que sufragaron; Se registraron ataques con granadas que provocaron al menos 38 muertos. En la imagen, un bagdadí sentado sobre los escombros de una construcción afectada por una explosión.
En un mensaje transmitido por la televisión, el primer ministro Nuri al Maliki, que aspira a la reelección, calificó la jornada de ayer como un «día de victoria» frente a los intentos de los grupos terroristas de impedir las elecciones. «Este día es una gran victoria contra los asesinos que no quieren la democracia», afirmó Al Maliki. Del Congreso electo surgirá también el presidente del país, con poderes recortados.
Desde Washington, Barack Obama indicó que los comicios fueron «un hito importante en la historia iraquí». «Se depositaron votos en 50.000 puestos y con una fuerte participación, millones de iraquíes ejercieron con entusiasmo y optimismo su derecho a votar. La elección muestra que el futuro de Irak pertenece al pueblo de Irak», enfatizó.
«Continuaremos con la retirada de las fuerzas de Estados Unidos de Irak», ratificó el presidente. «Para fines de agosto habrá terminado nuestra misión de combate. Para fines del año próximo todas las tropas de EE.UU. habrán salido de Irak».
Según las primeras estimaciones proporcionadas por responsables locales, las regiones sunitas, que habían boicoteado los comicios en 2005, acudieron en mayor cantidad a los colegios electorales que en las provincias chiitas.
De esta manera, un 90% de los electores acudieron a las urnas en la provincia de Diyala, un 63,8% en la provincia de Al Anbar, el 62% en Salahedin y un 65% en Nínive. En cambio, en las regiones chiitas el porcentaje variaba entre el 46% en Kut y el 64% en Muthana, mientras que las otras provincias la participación giraba en torno del 55%. En la provincia de Kirkuk, que se disputan árabes y kurdos, el 70% de los electores acudió a las urnas.
Unos 19 millones de electores debían designar a 325 diputados para un mandato de cuatro años, que coincidirá con la partida de 96.000 soldados estadounidenses, nueve años después de haber invadido al país para derrocar al dictador Sadam Husein, una operación plagada de cuestionamientos pero que ayer alcanzó su logro más visible. El criticado ex mandatario republicano Bush habrá concretado una verdadera rareza: que haya un Gobierno electo por voto popular en un país árabe.
El resultado, que se conocerá más adelante, en un tiempo indefinido, probablemente consagrará la hegemonía política de los chiitas, que representan a casi el 60% de la población.
Doce coaliciones y 74 partidos se disputaron las bancas, pero dos eran las listas favoritas: una con una fuerte connotación religiosa chiita, la Alianza para el Estado de Derecho, del actual primer ministro Al Maliki, y la otra claramente laica, el Bloque Iraquí, dirigida por el ex jefe de Gobierno impuesto por la Casa Blanca, Iyad Alawi. Ambos son aliados de EE.UU.
Como el sistema proporcional vigente no permite que una coalición tenga la mayoría absoluta, la formación de un gobierno podría tomar cierto tiempo.
Desde primeras horas de la mañana, en las calles de Bagdad la imagen más frecuente era la de los ciudadanos dirigiéndose a pie a los centros de votación, ya que hasta el mediodía rigió la prohibición al tránsito de vehículos. El silencio era sólo interrumpido por las explosiones que se oían en distintos puntos de la ciudad, en la mayoría de las ocasiones granadas lanzadas por desconocidos.
Según indicaron fuentes policiales, las explosiones causaron 38 muertos y unos ochenta heridos, la mayoría en Bagdad, una cifra de víctimas relativamente baja comparada con la que se vivió en otras fechas con menos importancia política que la de ayer.
Una coalición terrorista con estrechos lazos con Al Qaeda había advertido que impediría la votación. El más sangriento de los ataques tuvo lugar en el distrito de Ur, en el este de la capital, donde dos granadas de mortero que cayeron sobre dos edificios mataron a 25 personas y causaron 19 heridos.
Agencias EFE, DPA y Reuters


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