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Mataron a Gadafi y dos hijos: Libia se asoma temerosa a una nueva era
Los miembros de la columna de rebeldes libios que ultimaron a Muamar el Gadafi, algunos adolescentes, se regodearon frente a su cadáver ensangrentado y lo fotografiaron sin pausa con sus teléfonos móviles. Hay fuertes dudas sobre las circunstancias de su muerte.
El vocero del CNT, Mustafá Abdeljalil, tenía previsto anunciar al cierre de esta edición la total liberación del país y la convocatoria a elecciones, una noticia que fue celebrada con disparos al aire, gritos de alegría y conciertos de bocinas en todo el país.
A lo largo de la mañana, la información sobre la situación de Gadafi fue confusa: de acuerdo con las primeras versiones el exlíder había sido capturado vivo, pero herido. Luego se indicó que había fallecido por un disparo en la cabeza.
Fue la aviación de la OTAN la que desbarató a primera hora del día el último plan de Gadafi. El derrocado dictador intentaba huir de una Sirte sitiada y a punto de caer a bordo de un convoy de una quincena de vehículos equipados con ametralladoras pesadas. Un avión de combate Mirage-2000 de la Fuerza Aérea francesa -pero integrado en la OTAN- detectó la fila de automóviles y la ametralló, según el ministro francés de Defensa, Gerard Longuet. Según otra versión, difundida por cadenas estadounidenses que citaron fuentes del Pentágono, fue un avión no tripulado Predator el que disparó misiles Hellfire contra la caravana.
Herido, Gadafi abandonó la ruta principal y se escondió detrás de unas tuberías de desagüe. Fue ahí donde los milicianos lo encontraron con vida. En las imágenes que circularon por internet, el exlíder podía caminar por sus medios cuando fue capturado.
El primer ministro del Gobierno rebelde, Mahmud Yibril, informó más tarde que el primer análisis forense demostró que el dictador había muerto «de un disparo en la cabeza en un fuego cruzado entre fuerzas gubernamentales y gadafistas». De ahí que se especule con la posibilidad de que haya sido ejecutado a sangre fría (ver nota aparte).
El rebelde Salem Bakeer contó cómo fue la captura. «Uno de los hombres de Gadafi vino hacia nosotros con el rifle en alto y rindiéndose, pero en cuanto vio mi cara empezó a dispararme». «Luego creo que Gadafi debe de haberles dicho que pararan», prosiguió. «Mi jefe está acá, mi jefe está acá -decía el hombre-. Muamar el Gadafi está acá y está herido», relata. «Entramos y sacamos a Gadafi. Él decía: ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?. Luego lo agarramos y lo metimos en el auto», contó Bakeer, quien ha asegurado que el coronel ya tenía heridas de bala en una pierna y en la espalda cuando fue capturado.
Otros testigos dieron una versión similar a la aportada por Bakeer, pero uno de ellos, Omran Jouma Shawan, añadió que al coronel lo hirió en el pecho uno de sus propios hombres.
La muerte de Gadafi coincidió con la caída de Sirte, su ciudad natal y el último bastión de la resistencia a las fuerzas del CNT. Durante la toma de esa ciudad, de 75.000 habitantes, murió Mutasim, uno de los hijos de Gadafi, y fue detenido el jefe de Seguridad Interior, Mansour Daou. También murió Abu Baker Yunis Jaber, jefe del Estado Mayor del Ejército durante 40 años, que se encontraba con el coronel.
El ministro de Información del Gobierno provisional libio, Mahmud Shamam, confirmó el fallecimiento de Mutasim. «Murió con su padre. Puedo confirmarlo». En un video grabado por los captores, Mutasim estaba vivo. El destino de otro de sus hijos, su aparente heredero Saif al-Islam, fue objeto de varias especulaciones, con reportes de que había sido rodeado, capturado y asesinado.
La noticia de la muerte de Gadafi se produjo en momentos en que las tropas del nuevo régimen vencían las últimas resistencias en Sirte. Después de dos meses de asedio, los hombres fieles a Gadafi se vieron acorralados en un último barrio de la localidad, llamado Nº 2.
La ciudad costera fue devastada por los combates que dejaron decenas de muertos desde el ataque lanzado por las tropas del CNT el 15 de septiembre. Ningún edificio quedó intacto, numerosas calles están totalmente inundadas y las rutas fueron destrozadas.
«Confirmamos que todos los males, además de Gadafi, han desaparecido de este querido país», dijo Yibril en Trípoli mientras el cuerpo del depuesto líder era depositado, como un trofeo de guerra, en Misrata, la ciudad que se convirtió en símbolo de la causa rebelde. «Es tiempo de comenzar una nueva Libia, una Libia unida», agregó. «Un pueblo, un futuro», sostuvo.
En Bengasi, donde Gadafi había dicho en febrero que iba a perseguir a todas las «ratas» que imitaran a sus vecinos de Túnez y Egipto, miles de personas festejaron su muerte. La nueva bandera monárquica rescatada por los rebeldes que expulsaron a Gadafi de su bastión en Trípoli en agosto, inundó las calles y plazas mientras multitudes festejaban lanzando disparos al aire y bailando.
La muerte de Gadafi se convirtió en el acontecimiento más dramático desde que se desataron las revueltas de la llamada «Primavera Árabe», que ya derrocaron a los Gobiernos de Túnez y Egipto y que amenazan a los de Siria y Yemen.
Gadafi, buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad, fue derrocado por fuerzas rebeldes el 23 de agosto, una semana antes del aniversario número 42 del golpe militar que lo había llevado al poder en 1969.
Cientos de soldados del CNT habían rodeado la ciudad costera durante semanas en una caótica lucha que dejó decenas de muertos y heridos. Los combatientes del Gobierno de transición dijeron que había un gran número de cuerpos dentro de los últimos reductos de las tropas de Gadafi. Aún no había sido posible verificar esa información.
El Comité Internacional de la Cruz Roja señaló que también se están descubriendo cadáveres en fosas comunes, hospitales y otros sitios en todo el país, incluyendo rutas. La agencia humanitaria agregó que muchos cuerpos aún no habían sido reclamados, pero que miles de familias estaban intentando saber qué ocurrió con sus parientes desaparecidos.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA,y Ámbito Financiero


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