La premier del Reino Unido anunció un nuevo plan antiterrorista, penas más severas y medidas contra la propaganda en internet. Había 21 heridos graves.
Conmoción. Un grupo de musulmanes británicos acudieron a expresar sus condolencias al Puente de Londres. La premier Theresa May subió el tono contra el yihadismo a cuatro días de las elecciones generales.
Londres - "Ya es suficiente", la tolerancia se acabó: este fue el mensaje de fondo lanzado ayer por la premier Theresa May, tras el doble atentado en Londres que se cobró la vida de siete personas y que al cierre de esta edición fue reivindicado por el Estado Islámico (EI).
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Durante un discurso ante Downing Street, la sede del Gobierno, May apuntó contra el "extremismo islámico" y se refirió a "los valores superiores" de la cultura británica frente a los de los "predicadores" de las mezquitas más sectarias. Vestida de negro, la premier y líder del Partido Conservador anunció por otra parte la suspensión, por 24 horas, de la campaña electoral en vista de las elecciones generales del jueves.
El terrorismo que entró en acción este fin de semana en Londres representa "una perversión del Islam y de la verdad", precisó May. Recordó además los tres episodios que recientemente enlutaron al país (el atropello masivo en el Westminster a fines de marzo, la bomba en el recital de Manchester y los ataques simultáneos del sábado a la noche) y descartó que haya una conexión entre ellos. Sin embargo, indicó al mismo tiempo una "nueva tendencia" en el accionar de los extremistas: "el terrorismo llama al terrorismo y los atacantes son inspirados por otros atacantes".
En la segunda parte de su discurso May levantó el tono y se mostró más dura: "Ya es hora de decir suficiente es suficiente" y prometió una lucha sin cuartel, incluso en el plano cultural, contra la amenaza del terrorismo. Una batalla que se llevará a cabo "no sólo con las acciones militares o de la inteligencia" contra quien "difunde el extremismo y el sectarismo" en un Reino Unido multiétnico.
"Hemos sido demasiado tolerantes", insistió, al advertir que las cosas ahora "van a cambiar. Así no se puede seguir", añadió la premier, quien tocó con su discurso las cuerdas patrióticas británicas, palabras que tuvieron un eco casi bélico y que fueron de hecho un llamado electoral. "Estamos unidos para derrotar a nuestros enemigos", indicó.
May confirmó que la campaña electoral se suspendería por unas horas pero confirmó que los comicios del jueves se celebrarán como estaba previsto. "Nunca se debe permitir que la violencia afecte al proceso democrático", afirmó. Prácticamente todos los partidos suspendieron sus actos de campaña, salvo el populista de derechas UKIP.
La mandataria explicó que las fuerzas de seguridad y las agencias de inteligencia han desarticulado cinco planes terroristas desde el ataque en el puente de Westminster en marzo y apuntó que hay una "nueva tendencia" que no puede ignorarse. "No podemos y no debemos fingir que las cosas pueden seguir como están", dijo May, que presentó un plan para combatir al extremismo local (ver recuadro).
Por el momento fueron detenidas doce personas en relación con el atentado, según informó la Policía. Las redadas tuvieron lugar en el este de la capital británica y continuaban las inspecciones de varias viviendas en el barrio de Barking.
El ataque ocurrió por la noche en una concurrida zona del centro de Londres. Los terroristas embistieron con una camioneta a un grupo de peatones en el Puente de Londres. Después, tres hombres salieron del vehículo y atacaron con cuchillos a personas ya heridas. A continuación, fueron hasta bares y restoranes en el cercano mercado de Borough, gritando: "Esto es por Alá".
Los atacantes llevaban puesto chalecos que, según las autoridades, parecían explosivos, aunque posteriormente se descubrió que eran falsos. Ayer se supo que la camioneta que utilizaron en el ataque había sido alquilada por uno de ellos poco antes. Según las autoridades sanitarias, 21 de los cerca de 50 heridos se encontraban en situación crítica.
Uno de los fallecidos es canadiense, según confirmó ayer el primer ministro del país, Justin Trudeau. "Estos actos de odio no nos desalentarán, sino que fortalecerán nuestra determinación", afirmó el mandatario. También había alemanes y españoles entre los heridos.
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