17 de marzo 2014 - 00:00

Mc Loughlin: el teatro como busca de la luz

Una escena de “Zona de humo”, cuarta obra de la dramaturga Verónica Mc Loughlin, que se estrenó días atrás en el Teatro Del Pueblo.
Una escena de “Zona de humo”, cuarta obra de la dramaturga Verónica Mc Loughlin, que se estrenó días atrás en el Teatro Del Pueblo.
"Pensé que esto iba a ser como las películas, más ruidoso", reflexiona uno de los personajes en la obra "Zona de humo", de Verónica Mc Loughlin. En ella, dos hombres pasan unos pocos días dentro de una habitación sombría, pero los suficientes para crear una atmósfera de complicidad entre ambos. Justamente, Mc Loughlin refuerza en sus obras la importancia del vínculo con el otro. "Es lo que hace para mí que exista un poco de luz en la oscuridad. Siempre termino en eso: es el otro el puente, el que tiende una mano, una esperanza, una posibilidad, ahí adonde a veces creemos que no hay nada", dice a este diario.

Esa "zona de humo", ese espacio intermedio que propone la autora y directora se abre como un ambiente en el que se juegan más interrogantes que certezas: no se sabe por qué los personajes están encerrados, cuál es su destino ni cuánto tiempo deberán compartir juntos. Lo único certero es el vínculo y las pequeñas situaciones que van atravesando juntos. Mc Loughlin, actriz, dramaturga y directora de teatro, estrenó días atrás su cuarta obra en el Teatro del Pueblo. Y se dio el lujo, como ella lo define, de que su maestro de dramaturgia, Marcelo Bertuccio, la protagonice.

Periodista: Dice usted que escribió "Zona de humo" a modo de exorcismo, "un paliativo a la ausencia". ¿Cómo surgió el proceso de escritura de esta obra?

Verónica Mc Louglhin:
La primera imagen de la obra, con la que empieza el espectáculo, es un hombre en una celda que luego de despertar, cuida meticulosamente una pequeña planta. Esta imagen surgió a partir de una experiencia personal, luego de transitar como visitante un hospital neurosiquiátrico. La pregunta fue al ver las rejas de la entrada: ¿Qué es lo que hace que algunos estén dentro y otros fuera? Y luego: ¿Qué es la locura? ¿Qué hay dentro de la mente? ¿Qué hacemos con la angustia? Ese fue el puntapié. Y luego la historia se fue para donde quiso: otro hombre entrando a esa celda, un encuentro entre dos desconocidos, las reglas de juego de ese lugar. Y el exterior. El control. Un guardia muy particular. Un vínculo en el encierro. Y no sólo el encierro espacial sino también el de la mente. Y ese vínculo con el otro es el que hace para mí siempre que exista un poco de luz en la oscuridad. Siempre termino en eso: es el otro el puente, el que tiende una mano, una esperanza, una posibilidad, ahí adonde a veces creemos que no hay nada.

P.: ¿Cómo fue la experiencia de dirigir a tres hombres?

V.M.L.:
También en los ensayos todos lo eran, inclusive el asistente y el iluminador, y se manejaba una energía diferente de la mía. Pero no sé si fue distinto de dirigir un elenco mixto. La obra, si bien escrita por mí, tiene aspectos que ni yo sabía que tenía y que pudieron ser descubiertos gracias a la sensibilidad y percepción masculina, además de la entrega de los actores Emiliano Pandelo, Gabriel Urbani, Marcelo Bertuccio y el asistente Luciano Percara.

P.: ¿Cómo llegó el dramaturgo Marcelo Bertuccio a actuar en su obra?

V.M.L.:
"Zona de Humo" es una obra que surgió en un taller de dramaturgia de Bertuccio. Soy alumna de él desde hace años. Escribí todas mis obras en sus talleres, y esta no fue la excepción. En una lectura de la obra en una clase, él leyó el personaje de "Hombre", y para mí fue revelador. Luego llegó la propuesta de que lo actúe y él aceptó.

P.: ¿En qué se diferencia "Zona de humo" de sus anteriores obras y en qué se asemeja?

V.M.L.:
Todas las obras que escribí hablan de la soledad y del encuentro con otro como ayuda, esperanza. Tanto "Voto de Silencio" (mi primera obra), "La boticaria" (la siguiente), "No duerme" (coescrita con Juliana Muras) y "Zona de Humo" se refieren más o menos directamente al estado de soledad como propio de la existencia.

Entrevista de María Iglesia

Dejá tu comentario