23 de diciembre 2008 - 00:00

Mediación de la Iglesia en pelea Cristina-Cobos

Cristina de Kirchner logró en la Basílica de Luján fusionar a su gabinete con los obispos del Episcopado. La misa por los 30 años de la mediación papal con Chile por el conflicto del Canal Beagle no logró, sin embargo, que la Presidente y su vice, Julio Cobos, se saludaran.
Cristina de Kirchner logró en la Basílica de Luján fusionar a su gabinete con los obispos del Episcopado. La misa por los 30 años de la mediación papal con Chile por el conflicto del Canal Beagle no logró, sin embargo, que la Presidente y su vice, Julio Cobos, se saludaran.
Cristina de Kirchner evitó ayer en la misa de Luján el saludo con Julio Cobos y se ubicó sola en un sillón especialmente ubicado frente al altar de la basílica. Así, el Episcopado de Jorge Bergoglio logró conmemorar en paz los 30 años de la mediación papal por el conflicto del Canal de Beagle con Chile y exhortó a la Presidente y a su vice a retomar el diálogo para buscar consensos.
Cobos fue uno de los primeros en llegar a Luján, acompañado sólo por su secretario privado, Juan Montilla; y por el director de Ceremonial del Senado, Juan Manuel Antequera. En cambio, el kirchnerismo desembarcó con la mayoría del gabinete nacional, encabezado por Sergio Massa, pero sin la presencia de Néstor Kirchner, quien durante su presidencia protagonizó ácidos cruces con el cardenal Bergoglio.
Para evitar las incómodas parábolas y metáforas bíblicas del jefe del Episcopado, el titular de la Pastoral Social, el obispo Jorge Casaretto, estuvo al frente de la misa que recordó la intervención del Vaticano, a través del cardenal Antonio Samoré, para evitar la guerra con Chile en 1978.
Frente a la presidente Kirchner y a Cobos, quien se ubicó en segunda fila junto al titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, al presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, y al presidente provisional del Senado, José Pampuro -los únicos representantes del oficialismo, junto al gobernador Daniel Scioli, que saludaron al vicepresidente-, Casaretto reclamó la búsqueda de «diálogo, acuerdos y consensos» entre los argentinos, al ofrecer su homilía en la Basílica de Luján.
«En este camino del Bicentenario recordamos que aquella lucecita (del cardenal Samoré) se pudo convertir en una gran luz gracias a la búsqueda del diálogo, acuerdos y consensos», sostuvo el religioso. Y agregó: «Necesitamos los argentinos encontrarnos más entre nosotros, apoyarnos más en los valores de nuestra cultura, privilegiar el bien común por sobre los intereses individuales y grupales, dialogar más y lograr acuerdos sociales más sólidos». Cristina seguía el discurso con atención y visiblemente acalorada ya que no dejó de abanicarse.
El obispo de San Isidro también pidió dejar «de lado todo lo que nos distancia y enfrenta» para tratar de «encontrarnos en aquello que nos acerca», en una tácita referencia a la pelea entre la Presidente y su vice, quienes no se hablan hace más de cinco meses, desde que Cobos sepultó con su voto no positivo el proyecto de retenciones móviles al campo.
Al concluir la homilía, la Presidente saludó al secretario de Culto, Guillermo Oliveri, pero ningún integrante del Gobierno comulgó, ni siquiera Cobos. Los obispos, encabezados por Bergoglio, Casaretto y el obispo anfitrión, Agustín Radrizzani, descubrieron una placa conmemorativa de la mediación papal que fue colocada en la basílica mientras sonaban cantos corales de niños.
TV pública
La transmisión del canal público oficial cumplió las órdenes y no le dedicó ni siquiera un plano al vicepresidente, quien abandonó la basílica mientras Cristina de Kirchner subía a un escenario montado en la explanada del templo junto a los obispos y parte del gabinete. «Hubiera sido lindo un gesto», se quejó Cobos al salir del templo cuando lo consultaron si se sentía frustrado porque la Presidente ni siquiera le dirigió la mirada. Pero la primera mandataria prefirió agradecer «aquella paz y esta democracia», en relación con el acuerdo alcanzado por la Argentina y Chile en 1978 en torno al conflicto limítrofe del Beagle.
«Quiero comprometerme como ciudadana y como presidenta de la república a seguir trabajando por la justicia, por la igualdad, por la equidad y contra la pobreza», señaló la jefa de Estado. Y agregó, en sintonía con la homilía de Casaretto, que para «preservar la paz, lo primero que hay que preservar es la democracia y para preservar la democracia hay que luchar por la justicia, la equidad y la distribución del ingreso».
También asistieron a Luján el jefe de los senadores oficialistas, Miguel Pichetto; el titular de la bancada de diputados del kirchnerismo, Agustín Rossi; el legislador Mariano West y el ministro del Interior, Florencio Randazzo; de Planificación Federal, Julio De Vido; de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández; de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; de Educación, Juan Carlos Tedesco; de Defensa, Nilda Garré, y el canciller Jorge Taiana.
El único cobista presente fue el gobernador de Corrientes, Arturo Colombi. El macrismo envió como representante al jefe de sus diputados en el Congreso, Federico Pinedo, quien llegó acompañado por Paula Bertol y por Esteban Bullrich, los que se ubicaron cerca del embajador chileno en la Argentina, Luis Maira.
Otros diputados kirchneristas presentes fueron la cordobesa Patricia Vaca Narvaja y el bonaerense Dante Dovena. También asistió la titular de la Agencia Nacional de Inversiones, la radical Beatriz Nofal.
Fuera de la basílica, unos mil manifestantes aportados por los intendentes de Moreno, Merlo, José C. Paz, Pilar y Luján vivaron con banderas argentinas el discurso de Cristina de Kirchner.

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