Y a pesar de la feroz oposición de los médicos brasileños, el programa para intentar tapar los agujeros del sistema de salud pública con profesionales extranjeros, principalmente de Cuba, podría aumentar el caudal de votos de Rousseff si, como todo indica, decide buscar la reelección en 2014.
Aprovechar el programa de exportación de médicos lanzado por Fidel Castro se volvió una prioridad para Rousseff tras una gigantesca ola de protestas contra la corrupción y la pésima calidad de servicios públicos como la salud, la educación y el transporte que perjudicó su popularidad este año.
En cuestión de semanas Rousseff lanzó "Mais Médicos" (Más Médicos), un programa para reforzar la salud pública con profesionales extranjeros. Brasilia firmó un contrato de tres años para importar miles de médicos cubanos para trabajar en las regiones pobres y remotas que los profesionales brasileños prefieren evitar. Según el acuerdo, que generará unos 225 millones de dólares anuales para el Gobierno de Cuba, médicos de la isla han sido enviados a centros de salud en las favelas de las ciudades brasileñas y pueblos en el árido nordeste del país que hasta ahora no tenían profesionales residentes. El estado de Bahía, por ejemplo, está reabriendo centros rurales de salud que estaban cerrados debido a la falta de personal.
Los habitantes de Joquitaia, una aldea rodeada por cactos, cabras y famélicas vacas en el interior de Bahía, ya no tienen que recorrer 46 kilómetros por una ruta de tierra para ver un médico.
Ancianos y mujeres embarazadas llenaban el consultorio de Daria Alvero, que, como muchos otros médicos cubanos, es una experta en medicina preventiva. Castro comenzó a enviar médicos al extranjero hace décadas, parte de la ayuda ofrecida durante la Guerra Fría a países en desarrollo como Angola, Argelia, Etiopía o Nicaragua. Sumida en una brutal crisis económica tras la implosión de la Unión Soviética, Castro creó a partir de 2000 un mecanismo de médicos por petróleo con la ayuda de su aliado el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez.
El plan Barrio Adentro llevó más de 30.000 médicos y otros profesionales de la salud cubanos a los barrios pobres en torno a Caracas y otras ciudades de Venezuela. El programa fortaleció la popularidad de Chávez entre los venezolanos y fue pagado con petróleo en condiciones preferenciales de financiamiento.
Si bien la mayoría de los ingresos van a parar al Gobierno, los médicos cubanos se apuntan para ir a trabajar al exterior porque ganan mucho más que en casa, en donde el salario de un médico equivale como mucho a unos 50 dólares mensuales. Y Cuba tiene una enorme oferta. Según el Banco Mundial, la isla tiene la mayor cantidad de médicos por habitante: 6,7 por cada 1.000 personas, comparado con 1,8 en Brasil. En Brasil, la proporción sube a 4 por cada 1.000 habitantes en ciudades en donde los médicos brasileños prefieren trabajar, como San Pablo o Río de Janeiro.
Los médicos brasileños intentaron inicialmente impedir la llegada de colegas extranjeros, que vieron como un intento por socavar sus intereses profesionales y estándares médicos. Pero tuvieron que bajar el tono de las críticas porque los sondeos mostraron que la mayoría de los brasileños apoyan el plan.
Para que los médicos extranjeros puedan trabajar en Brasil, Rousseff aprobó con urgencia una ley que les permite practicar durante tres años sin revalidar sus títulos, ahorrándoles un complejo proceso que suele demorar años. Habiendo perdido esa batalla, los médicos brasileños están ahora centrando sus críticas en lo que llaman el trato injusto a sus colegas cubanos. Los cubanos reciben sólo una fracción de los 10.000 reales (4.300 dólares) mensuales que Brasil paga por cada médico del programa. Funcionarios del sistema de salud municipal en Bahía dicen que ellos proporcionan alimentación y alojamiento gratuito a los cubanos, que reciben unos 800 reales mensuales en efectivo en Brasil. Sus familias en la isla reciben otros 1.200 reales y el Gobierno recibe 8.000 reales a través de la Organización Panamericana de la Salud. "Esto es un buen impulso para su reelección. Los sondeos muestran que el programa tiene un muy alto índice de aprobación", dijo David Fleischer, un profesor de ciencias políticas en la Universidad de Brasilia. Y el programa ha sido tan exitoso que hasta los rivales de Rousseff lo están copiando. En San Pablo, un bastión del mayor partido de oposición, el PSDB, el Gobierno local está enviando médicos a atender a los pobres en el interior del estado.
| Agencia Reuters |


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