2 de mayo 2023 - 00:00

Meloni desafió a los sindicatos con una reforma laboral y recorte de ayudas

La primera ministra de Italia eliminó parte de los subsidios a la pobreza que habían sido introducidos hace cuatro años, afirmando que desincentiva el trabajo.

Roma - El Gobierno derechista de Italia aprobó ayer medidas para impulsar el empleo y los salarios de los trabajadores, en medio de reacciones hostiles de los sindicatos y los partidos de la oposición por los recortes sociales y las normas más laxas sobre los contratos de trabajo a corto plazo.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, facilitó que las empresas ofrezcan contratos de trabajo de entre 12 y 24 meses de duración y reducirá a finales de año el programa de alivio de la pobreza “salario ciudadano”, introducido en 2019.

Su Gobierno también destinó unos 3.000 millones de euros (3.300 millones de dólares) a un rebaja durante seis meses de la llamada cuña fiscal, la diferencia entre lo que paga un empresario y lo que se lleva un trabajador a casa, pero solo para empleados con ingresos anuales no superiores a 35.000 euros.

“Es un paso concreto contra la crisis del costo de la vida”, declaró el Ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, añadiendo que los recortes fiscales supondrán una media de 100 euros al mes.

En medio de las promesas del Gobierno de hacer frente a la crisis nacional de natalidad, Roma renunció a gravar este año las prestaciones complementarias de los empleados con hijos, hasta un máximo de 3.000 euros por trabajador.

Maurizio Landini, jefe del principal sindicato italiano, CGIL, criticó el paquete, afirmando que los salarios en Italia eran bajos debido a los elevados impuestos, pero también a un “nivel de inseguridad laboral” sin precedentes.

Anteriormente se quejó de que aprobar las medidas el 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, era un “acto de arrogancia”.

La ministra de Trabajo, Ma-rina Calderone, defendió las reformas, afirmando que el Gobierno quería apoyar “a quienes necesitan trabajar, pero también a quienes quieren trabajar”.

Prioridad

Meloni también ha dado prioridad a la reducción del “salario ciudadano”, con el objetivo declarado de animar a las personas sanas a buscar trabajo.

El gobierno afirma que este plan de subsidios es muy caro, con un coste de cerca de 8.000 millones de euros (8.800 millones de dólares) el año pasado, y aseguró que desincentiva a personas aptas para trabajar, especialmente a jóvenes, a buscar un empleo.

Los nuevos cheques de inclusión comenzarán a aplicarse en enero de 2024 y tendrán un coste de unos 5.400 millones de euros al año.

Estarán destinados exclusivamente a hogares con menores o donde vivan personas mayores de 60 años o discapacitados, y tendrán un tope de 500 euros al mes.

El ex primer ministro de M5S, Giuseppe Conte, dijo que “un gobierno no se reúne un 1 de mayo para condenar a jóvenes a una vida de precariedad, destruyendo sus sueños de tener una casa o de tener hijos”.

Roberto Fico, el expresidente de la Cámara de Diputados, perteneciente también al M5S calificó la decisión como una “provocación”

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