8 de junio 2010 - 00:00

Méndez conduce la UIA hoy casi en soledad

Héctor Méndez, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), busca un equilibrio entre las presiones del Gobierno nacional y el malhumor de muchos de sus afiliados: la conducción del dirigente plástico se ha convertido casi en unipersonal, ante la evidente deserción del «día a día» de la entidad de los principales grupos económicos que forman su columna vertebral.

Hoy habrá una nueva prueba de esta situación que recuerda a épocas en las que la central fabril estaba dividida en dos grupos irreconciliables. Esta tarde debe sesionar la junta directiva de la UIA, especie de parlamento del que participan representantes de los sectores y las regiones geográficas.

El tema central será uno dividido en dos: los conflictos salariales. Se discutirá el avance de algunos gremios que buscan (y en muchos casos ya obtuvieron) aumentos muy por encima de las pautas que habían acordado la UIA y la conducción de la CGT; la segunda parte de la asamblea se dedicará a tratar la honda preocupación que generan los proyectos presentados por el diputado por la CGT Héctor Recalde, sobre todo el que aspira a otorgar participación en las utilidades de las empresas a los trabajadores, y asientos en el directorio a delegados sindicales.

Sin embargo, de continuar la ausencia ya recurrente de los representantes de Techint, Arcor, Ledesma y Aceitera General Deheza en la junta directiva, ésta quedará vacía de contenido. El único «opositor» a Méndez que sigue poniéndole el cuerpo a la coyuntura es el empresario de la indumentaria José Ignacio de Mendiguren, que hoy lanzará un proyecto para ser presentado en el Congreso, con el fin de bloquear la posibilidad de que los legisladores aprueben el proyecto de Recalde (un hombre de consulta diaria de Hugo Moyano).

Puede decirse que la actitud de Méndez refleja de algún modo lo que siente hoy el empresariado: nadie está con ánimo de pelearse con el Gobierno. En esto influyeron las presiones que recibió la AEA (que terminó perdiendo media docena de afiliadas luego de las llamadas que hizo el secretario Roberto Baratta), algunas empresas que están haciendo excelentes negocios (como Ledesma con su proyecto de biodiésel) y la certeza de que la oposición no está hoy en condiciones de enfrentarse a los Kirchner. Todos estos factores provocan esta especie de anomia en la que entró la UIA, pese al preocupante avance de los reclamos salariales.

Quizás por eso Luis Betnaza (Techint) no concurre a la UIA hace más de un mes; Adrián Kaufmann Brea (Arcor) está más preocupado con el convenio que debió firmar su sector con el gremio de la Alimentación, que logró un 35% de aumento y que abrió «las puertas del infierno» a otros reclamos de igual o mayor magnitud; Federico Nicholson (Ledesma) hizo un cálido elogio del Gobierno en un acto en el Banco Nación (su empresa está lanzada al negocio del biodiésel a partir del residuo de la caña de azúcar, y aspira a que el Gobierno incremente el porcentaje de alcohol que se debe agregar a las naftas); y Roberto Urquía (Aceitera General Deheza), diputado por Córdoba, recompuso sus vínculos con el Gobierno.

Así las cosas, el principal apoyo que tiene hoy Méndez en el seno de la UIA es el representante de los autopartistas Rodolfo Acchille, que no oculta su afinidad con las políticas oficiales.

Quizás para tratar de limar diferencias y reacercar a los «hijos pródigos», la línea interna Industriales (a la que pertenecen Techint y Arcor) sesionará hoy por la mañana en el Centro de Ingenieros, un par de horas antes de la junta directiva. Allí, según algunas de sus principales figuras, se intentará volver a escuchar a las pymes del interior, sin dudas las más afectadas por los aumentos de salarios acordados.

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