Mendoza fue una fiesta

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Desde los organizadores locales con una Unión de Cuyo que trabajó en forma incansable, pasando por el trabajo de la UAR, la SANZAR, el gobierno, los voluntarios y cada actor que le tocó aportar su cuota de trabajo, Mendoza se hizo grande y albergó en una tarde gris un momento de gloria y luz que Los Pumas supieron acompañar.

Banderas, mucho color, niños sonrientes, padres felices, delegaciones de todo el país, aliento desde las tribunas, multitud de medios de prensa atestiguando lo que sucedía segundo a segundo desde horas antes del partido hasta horas posteriores al mismo, todo realizado con pasión y orgullo.

Una semana previa que quedará en la retina de todos aquellos que estuvieron cerca de la fiebre del Championship, con entrenamientos, clínicas de coaching, de referees, agasajos a diestra y siniestra, cenas de protocolo, autógrafos, retratos fotográficos y una ciudad entera que se movilizó en torno al evento más importante en la historia del deporte ovalado.

Más de 15 mil turistas de otros países y de distintas provincias que se juntaron con la amable gente local... todos se acercaron a vivir de cerca lo que años atrás sonaba como algo lejano, soñado, utópico si se quiere, pero la realidad golpeó a cada uno de ellos y el sábado dieron rienda suelta a sus emociones.

Todo funcionó correctamente, no fue un evento fácil de llevar, pero reconforta que el trabajo estuvo bien hecho cuando se escucha que distintas autoridades provinciales y nacionales del gobierno, más los entes que regulan el rugby, coincidieron en que hay motivos de sobra para que Mendoza vuelva a ser sede los años siguientes del Rugby Championship.

El legado, lo que deja una maniobra singular de este tipo a toda una nación, es lo que ahora se deberá cosechar y saber utilizar para enaltecer el deporte. Será momento de balances y análisis, pero algo es seguro: Mendoza vio a Los Pumas hacer historia y 40 millones de argentinos dijeron presente.

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