El sector foresto-industrial atraviesa uno de sus momentos más complejos en años en la Argentina. Tras dos años de recesión, las empresas enfrentan caída de la demanda interna, problemas financieros y un escenario que no ofrece señales claras de recuperación en el corto plazo.
Crisis en la industria de la madera: más del 54,7% de las empresas caen en ventas y el 45,6% no logra afrontar pagos
El sector foresto-industrial enfrenta dos años de recesión. Las ventas se derrumban, crecen las dificultades financieras y la construcción con madera no logra despegar.
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Fabricación de estructuras tipo wood frame en planta: la construcción con madera gana desarrollo, aunque aún tiene baja participación en el mercado
Los datos divulgados por el sector reflejan la magnitud del deterioro. El 54,7% de las empresas reporta bajas en ventas, mientras que el 45,6% reconoce dificultades para afrontar pagos como salarios, proveedores e impuestos. El freno en la construcción impacta de lleno en toda la cadena vinculada a la madera.
A este cuadro se suma un indicador adelantado que confirma la tendencia. El Monitor de Desempeño Industrial de la UIA de hace poco se ubicó en 36,5 puntos, con una caída de 7,5 puntos respecto del relevamiento previo, lo que marca un predominio de expectativas negativas en la actividad manufacturera.
En ese contexto, desde la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) advierten que la actividad muestra señales de desgaste, con una industria que opera por debajo de su capacidad y con márgenes cada vez más ajustados.
Demanda débil y exportaciones limitadas
El mercado interno aparece como el principal problema. La caída en la construcción reduce el consumo de insumos y golpea a toda la cadena foresto-industrial. A esto se suma un escenario donde la exportación no logra compensar la debilidad local.
Solo un grupo reducido de empresas mantiene ventas al exterior con cierto volumen. En muchos casos, estas operaciones responden más a estrategias de supervivencia que a negocios rentables. Apenas unas 22 plantas entre aserraderos y fabricantes de láminas o compensados logran sostener exportaciones significativas.
El peso de la logística se consolida como un factor crítico. El aumento de los combustibles impacta de manera directa en los costos y complica la competitividad, especialmente en regiones alejadas de los centros de consumo o puertos. En ese marco, iniciativas como el desarrollo del puerto de Posadas aparecen como intentos por mejorar la ecuación logística, aunque aún requieren tiempo para generar impacto.
Capacidad instalada y potencial sin aprovechar
A pesar del contexto adverso, el sector cuenta con condiciones estructurales favorables. La Argentina dispone de más de 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales y una capacidad productiva que podría abastecer ampliamente el mercado de la construcción.
Sin embargo, esa capacidad no se traduce en mayor actividad. La participación de la madera en la construcción sigue siendo baja, lo que evidencia un amplio margen de crecimiento que hoy no se concreta por falta de demanda y condiciones adecuadas.
Daniel Vier, secretario general de FAIMA y presidente de la Cámara Argentina de la Madera (CADAMDA), dijo que “la cadena productiva es amplia y transversal, con cientos de aserraderos, plantas de remanufactura y fabricantes distribuidos en todo el país”.
El dirigente precisó que en los últimos años surgieron plantas especializadas en sistemas industrializados como wood frame o panelizados, lo que marca un proceso de evolución dentro del sector.
Obstáculos estructurales
Las dificultades no se limitan a la coyuntura. Las empresas enfrentan problemas estructurales que condicionan el crecimiento.
Entre los principales factores aparecen la baja escala de demanda, que limita inversiones, y los altos costos financieros para adquirir maquinaria o avanzar en procesos de industrialización.
Vier comentó que “existe capacidad para escalar rápidamente, pero eso depende de que aparezca una demanda sostenida y condiciones que acompañen la inversión”.
A esto se suman la falta de estandarización en algunos segmentos, el déficit de mano de obra especializada y las dificultades logísticas.
Otro punto crítico es la heterogeneidad normativa. Las diferencias entre regulaciones municipales generan trabas y retrasos en proyectos vinculados a la construcción con madera.
Avances y desafíos pendientes
En los últimos años, el sector logró avances en industrialización, calidad de productos y profesionalización. También creció la incorporación de tecnologías y sistemas constructivos modernos.
Vier reseñó que “hay mayor conocimiento técnico y una mejora en los procesos productivos”, aunque aclaró que aún persisten desafíos relevantes.
Entre ellos se destacan la necesidad de estandarizar procesos a gran escala, fortalecer la formación técnica y avanzar en una normativa más homogénea en todo el país.
La percepción cultural también juega un rol clave. En algunos segmentos, la madera todavía se asocia a soluciones de menor calidad, una visión que no refleja el nivel actual de desarrollo de la industria.
Empleo, financiamiento y tensión financiera
La cadena foresto-industrial tiene un fuerte impacto en el empleo regional. Su desarrollo involucra múltiples etapas, desde la producción forestal hasta la industrialización y la construcción.
El deterioro de la actividad también se refleja en el frente laboral. El 22,2% de las empresas registró caídas en el empleo, con reducción de turnos, suspensiones y ajustes en dotación. A la vez, solo el 19,4% proyecta incorporar personal en los próximos doce meses, frente a un 26% que anticipa recortes.
Las dificultades financieras se profundizan. Casi la mitad de las empresas reporta problemas para cumplir con al menos una de sus obligaciones. Entre las principales consecuencias aparecen mayores costos financieros, pago de intereses y necesidad de endeudamiento de corto plazo.
Potencial y efecto multiplicador
El potencial de crecimiento es significativo. Con un mayor desarrollo del sistema, el sector podría generar miles de puestos de trabajo y contribuir a reducir el déficit habitacional.
Vier precisó que “la construcción con madera tiene capacidad para sumar hasta 50.000 viviendas anuales adicionales, gracias a la velocidad de ejecución de estos sistemas”.
Además, existe capacidad instalada ociosa que podría activarse rápidamente en un escenario de mayor demanda, lo que permitiría una recuperación relativamente veloz si cambian las condiciones macroeconómicas.
Importaciones y competitividad
El impacto de las importaciones se concentra en productos con mayor nivel tecnológico y en maquinaria, que en muchos casos no se fabrica a nivel local.
Esto plantea un desafío para la industria, que necesita avanzar en mayor valor agregado para reducir la dependencia externa y mejorar su competitividad.
A su vez, el cambio en el contexto macroeconómico y la mayor apertura comercial suman presión sobre los productores locales, que deben competir con bienes importados en un escenario de demanda débil.
Qué necesita el sector
Para revertir la situación, el sector plantea una serie de medidas clave. Entre ellas, un marco normativo claro y homogéneo, incentivos fiscales y financieros, y líneas de crédito para inversión productiva.
También resulta fundamental fortalecer la capacitación técnica y promover el uso de la madera en la construcción, tanto desde el sector privado como desde políticas públicas.
El impulso a proyectos de vivienda con madera aparece como uno de los principales motores posibles para reactivar la actividad, junto con la necesidad de mejorar la logística y reducir costos estructurales.
En un contexto de crisis prolongada, el sector foresto-industrial enfrenta el desafío de sostener su estructura productiva mientras espera condiciones que permitan aprovechar su potencial.
Vier concluyó que “el desarrollo de la construcción con madera puede convertirse en un eje estratégico, pero requiere demanda, financiamiento y reglas claras para consolidarse”.







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