8 de enero 2016 - 00:00

Mercados sufren por crisis en China

Mercados sufren por crisis en China
  Pekín y Londres - Las autoridades chinas cortaron ayer por segundo día consecutivo las operaciones de los mercados antes de la finalización de la jornada con el objetivo de evitar un mayor pánico vendedor y en medio de una caída del yuan a su nivel más bajo frente al dólar desde 2010. La Bolsa de Shanghái perdía más del 7%. Además anunciaron la suspensión desde hoy del mecanismo automático de suspensión de las Bolsas en caso de movimientos bruscos, que ya ha cerrado los mercados en dos ocasiones esta semana causando turbulencias en todo el mundo. La decisión fue anunciada a última hora, después de que este nuevo mecanismo, que entró en funcionamiento esta misma semana, haya causado ya el cierre anticipado de las Bolsas chinas en dos ocasiones, el lunes y ayer, en sólo cuatro jornadas de aplicación. Todos los mercados del mundo sufrieron. En Asia, cayeron las Bolsas de Tokio (-2,33%) y Hong Kong (-3%), mientras que en Europa, París cerró con una caída del 1,72%, Londres del 2%, Fráncfort del 2,4%, Madrid del 1,50%, Milán del 3,85%, y Zúrich del 1,9%.

El hundimiento de las acciones en China estuvo directamente ligado al proceso de fuga de capitales que está teniendo lugar en ese país, donde las reservas internacionales se desplomaron un récord de u$s 108.000 millones en diciembre, quedando en u$s 3,33 billones (perdieron casi u$s 513.000 millones en 2015). Aunque las reservas habían tocado un máximo de u$s 3,99 billones en junio de 2014, se ha verificado una caída de éstas en 13 de los últimos 15 meses.


El mecanismo entró en vigor con el nuevo año y estaba operativo a partir del lunes pasado, en la primera sesión de este ejercicio, dentro de una serie de medidas aplicadas por las autoridades para evitar los fuertes desplomes de julio y agosto pasados, que conmocionaron a las Bolsas chinas y contagiaron a los mercados mundiales. El sistema de interrupción establece que cuando el índice conjunto CSI 300 (que agrupa a 300 valores cotizados en las dos Bolsas chinas, las de Shanghái y Shenzhen) baja o sube un 5%, se produce una parada automática de 15 minutos. Si tras la reanudación los movimientos fuertes conti-

núan y se alcanza una variación del 7%, se suspende la sesión hasta el día siguiente.

Sin embargo, la buena intención de las autoridades no contó con el temor de los inversores individuales, (unos 90 millones), y que vendieron acciones de forma masiva esta semana ante el temor a una oleada vendedora la próxima semana, lo que causó una auténtica debacle en las cotizaciones. La explicación está en que el 8 de julio pasado, tras la primera semana de desplomes veraniegos, el regulador prohibió a los grandes accionistas (detentores del 5% o más de las acciones de una compañía) vender sus títulos durante en un plazo de seis meses, plazo que se cumple hoy, así que el lunes 11 podrían vender de nuevo. Eso supone que cerca de un billón de acciones quedarían desbloqueados, y aunque las autoridades no creían que hubiera ventas masivas, los desplomes de hoy y del lunes se deben a la anticipación de los inversores individuales, que han preferido recoger beneficios antes de que sus acciones puedan perder valor la próxima semana en caso de que los grandes accionistas salgan al mercado.

El resultado de esta semana ha sido que el lunes las bolsas cerraron 92 minutos antes de su hora habitual, pero tras dos jornadas de relativa calma la sesión de ayer apenas duró 27 minutos, de los que poco más de doce fueron de cotización real debido a la pausa forzosa de quince minutos. La suspensión del mecanismo interruptor sigue a otra medida anunciada también hoy por la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CRMV) para calmar el temor de esos pequeños inversores y estabilizar así los mercados. Se trata de una limitación de la capacidad de venta de títulos de los grandes accionistas chinos a un máximo del 1% del total de acciones de una compañía. De esta manera, estos grandes accionistas (que detentan 5% o más de los títulos de una empresa) no podrán desprenderse de más de un 1% en un plazo de tres meses y, además, estarán obligados a anunciar al mercado sus planes de hacerlo con al menos 15 días de antelación.

Agencia Efe, Reuters y Ambito Financiero

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