31 de diciembre 2012 - 00:00

México: internet y la piratería terminan con el último videoclub

El «Videodromo» no dio detalles sobre el posible destino de los cerca de 10.000 discos digitales en su poder, aunque no descartó una venta a un coleccionista privado.
El «Videodromo» no dio detalles sobre el posible destino de los cerca de 10.000 discos digitales en su poder, aunque no descartó una venta a un coleccionista privado.
México DF - Por causa de la piratería, la venta y alquiler de películas por Internet y decisión de los dueños, ayer cerró el último videoclub de arte de México. El «Videodromo», ubicado en el barrio Condesa, fue inaugurado en 2003 y en poco tiempo se convirtió en lugar de referencia para cinéfilos de todo tipo, cineastas, productores, profesores y alumnos de escuelas de cine. «Para todos los que todavía tenemos ese gusto por la cosa material y el poseer, era un sitio importante», dijo el cineasta Julián Hernández.

El videoclub tiene una colección que supera los 14.000 títulos, catalogados por países y por cineastas. En sus mejores momentos llegó a superar los 15.000 socios. Los mejores años del «Videodromo» coincidieron con la moda del cine oriental, unos años después de su apertura, pero su catálogo incluía también rarezas del cine mudo. «El consumo audiovisual está cambiando muy rápidamente. El cine de arte seguirá circulando sin duda, pero a través de medios no convencionales como la piratería», dijo el productor de cine Roberto Fiesco.

El videoclub no dio detalles sobre el posible destino de los cerca de 10.000 discos digitales en su poder, aunque no descartó una venta a un coleccionista privado o institución pública. «Se trata, tal vez, de la pregunta más difícil pues es aún pronto para responder con certeza. Sólo podemos anticipar que nos ocupamos de que llegue a buenas manos tras el servicio social que brindó a entusiastas, estudiantes y profesionales en la industria del cine», señaló «Videodromo» en su perfil de Facebook.

Junto con la Cineteca Nacional, la Filmoteca de la Universidad Autónoma de México, Videodromo formaba parte de los sitios donde se podía acudir a ver películas «inconseguibles». Tenía también disponible la colección más completa de cine latinoamericano e iberoamericano. «Finalmente todo el cine latinoamericano es una rareza en América Latina», dijo Israel Herrera, representante del videoclub. «Un videoclub es un sitio de socialización y esos sitios se están acabando, como las casas de discos», lamentó Fiesco.

«Videodromo» se despidió así de sus seguidores: «El cine no se detiene, pero cada película tiene su propio final, y el nuestro es de un eterno agradecimiento y mucha felicidad por lo que logramos, todo lo que pudimos compartir y a su vez recibimos de ustedes. No hay más».