Micheletti: 40 años en carrera, una frustración

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Tegucigalpa - Roberto Micheletti logró por las malas lo que hace pocos meses no fue capaz de conseguir por las buenas, ya que ni siquiera convenció a su propio partido para que impulsara su candidatura a la Presidencia del país en los comicios de noviembre. Una pretensión bastante lógica para alguien que lleva casi 40 años ocupando cargos públicos al servicio de todos los presidentes liberales que dio el país.

También de Manuel Zelaya, hoy su principal enemigo pero hasta hace no mucho un viejo aliado. Paradójicamente fue el encargado de colocarle la banda azul y blanca cuando en 2006 asumió el poder.

De ideas claras, Micheletti es uno de los bastiones ideológicos de la derecha hondureña, ya de por sí bastante reaccionaria. Con 61 años y de origen italiano, Micheletti es un veterano legislador cuyo ocaso político se asemeja a lo que fueron sus orígenes. Con sólo 15 años se empleaba como guardia presidencial cuando en 1963 los militares dieron un golpe de Estado contra el presidente Ramón Villeda bajo la acusación de alentar el comunismo, un episodio que guarda muchas similitudes con lo ocurrido el domingo. Por aquel entonces prefirió mantenerse junto al presidente.

Ambición

De carácter fuerte y convicciones conservadoras, no puede ver a Chávez ni en dibujo. Aunque su ambición por aspirar a la Presidencia del país lo llevó a negociar con el Congreso la ratificación para la entrada de Honduras al ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas).

A cambio, recibió el respaldo de Zelaya para impulsar su candidatura por el Partido Liberal. Tras ser derrotado, se convirtió en el más furibundo opositor a Zelaya y recientemente impulsó un proyecto para declararlo «trastornado».

Pocos meses después logró con las botas lo que no consiguió con los votos.

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